Cine/Comic

“Pan y circo”; Crítica a Vengadores: Endgame

La semana pasada fui a ver “Vengadores: Endgame” al cine y he de decir que está… ¿bien? No me mal interpretéis, la película es buena y bastante espectacular por momentos. Pero llevo 11 años de películas a las espaldas y, como persona que sabe de lo que habla, he de decir que no estoy de acuerdo con esas otras muchas críticas que la entronizan como “la mejor película de superhéroes de la historia del cine”. Vamos a calmar un poco los ánimos y el “hype” por un momento y analicemos la cinta fríamente. Sin entrar en spoilers, tranquilos.

La acción arranca bien, tal y como se esperaba visto el final de su precuela, contándonos lo sucedido en la Tierra tras el chasquido de Thanos. Y rápidamente nos mete en harina poniendo a los vengadores restantes rumbo a enfrentar al titán loco. Tal y como se nos prometía en los trailers.

He de reconocer que durante esos primeros minutos de película, parecían encajar todas esas teorías que durante un año me habían rondado la cabeza. Pero lo que sucedió en pantalla pasados apenas los 20 minutos de metraje… me rompió los esquemas. Bueno a mí y a todos los presentes, supongo.

Durante los últimos meses, por medio de varios trailers, nos hicieron creer que la trama evolucionaría hacia una dirección, que más o menos era de esperar. Pero ni mucho menos. Y eso se lo he de reconocer a los hermanos Russo (directores de la cinta), que supieron jugar con nuestras cabezas tanto como quisieron con una facilidad que llega a asustarme. Este tipo de juegos mentales en los avances no es algo desconocido para la franquicia. Marvel Studios siempre se ha caracterizado por mantener un riguroso secretismo sobre la trama de sus cintas hasta su estreno en cines. E incluso, como es el caso, ha llegado a manipular los trailers introduciendo escenas falsas que confundan a los teorizadores más avispados. Pero todo esto no era más que luz de gas.

Volvamos a mi yo del cine. Sentado en esa butaca a oscuras, expectante. Con todas mis teorías conspiranoicas echadas por tierra. Solo podía mirar y esperar. Y lo que vino a continuación… No os lo voy a destripar ya que estaría feo y a lo mejor me cae alguna que otra paliza de quien lo lea. Pero aviso, si la película fuese una montaña rusa, tranquilos, no hace falta que os agarréis. No vienen curvas.

La película se estanca y, si, hay muchos momentos graciosos y referencias que cualquier seguidor del UCM (Universo Cinematográfico de Marvel) captará al vuelo. Pero ya está. Ese ritmo tan bien llevado que apuntaba maneras en un principio (primera hora), muere ahí. La siguiente hora y media pasa sin mayor trascendencia. Como diría uno de nuestros gallegos ilustres “pasan cosas”. Y es que la trama pierde todo su peso en pos del “fan-service”.

Pongamos un ejemplo claro. “Infinity War”, la precuela de esta. Tiene un ritmo ascendente que poco a poco suministra humor, referencias y tensión a sus espectadores, administrándolo con mesura. No se pierde de vista la intención de la película. Y es que por primera vez teníamos a todos esto personajes en una misma cinta. Parecía un sueño. Estaba claramente destinada a ser un peliculón. Y así lo fue, ya que era consciente de ello y de lo que tenía entre manos. Por el contrario “Endgame” no lo es. ¿Y por qué? Porque no fue rodada con ese fin.

Llevamos 11 años y 22 películas, a parte de los consecuentes cómics y series interrelacionados. Todo esto necesita un cierre. Y eso es “Endgame”. Un homenaje, un triunfo para el cine de superhéroes, un sueño cumplido en sus últimos treinta minutos. Y si, puede que esa última parte de la cinta sea la mejor rodada en estos 11 años, pero eso no la convierte en algo comparable a “Infinity War”. Lo que sentí al terminar esa película, cuando vi a todos los personajes que nos habían acompañado durante tanto tiempo, haciéndose polvo. ¡Dios! Eso si que me impactó. Ver a toda una sala de cine llorar y gritar con cada personaje que desaparecía. Reconozco que fue amargo. No podíamos articular palabra cuando saltaron los créditos.

“Vengadores: Endgame” tiene sus momentos, lo reconozco. Y sus últimos minutos son un compendio de escenas post-créditos enlazadas que cierran arcos de personajes importantes. Y en cierta manera eso nos da pena, porque oye, hemos crecido con ellos. Pero todo acaba bien. Y además se vislumbra una continuación del legado de muchos de ellos. Es complaciente. Y tiene que serlo.

No es “la mejor película de superhéroes de la historia del cine”, ni siquiera del UCM. Ese puesto me lo reservo para un debate entre “Vengadores: Infinity War” y “Capitán América: Soldado de Invierno”. Pero si que es buena. Y tras haberla visto más de una vez en el cine, como suelo hacer y recomiendo. He de decir que vale la pena verla. Pero sabiendo a lo que vas. “Pan y circo”.

A lo mejor, con el tiempo, quizás, vuelva a verla y con otra perspectiva lea esto y me diga a mí mismo; “Vaya flipao’…” Quién sabe.

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