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“Big Mouth”: educación y sexo

Las series de Netflix que tratan temas sobre contenido sexual han llegado para quedarse. El éxito de todas ellas radica en una forma humorística y desinhibida de mostrar las diferentes situaciones a las que se enfrentan personajes de todas las edades en el día a día. Desde Masters of sex, que afronta la decadente vida sexual de una pareja madura, a Sex education, en la que un adolescente empieza a dar sesiones de terapia sexual a sus compañeros de instituto, todas ellas buscan ser lo más trasgresoras posible, tratando cuestiones como la masturbación femenina, las presiones y expectativas a la hora de mantener relaciones, o todo tipo de filias. Pero, sin duda alguna, la más interesante de todas ellas es Big Mouth.

La serie de humor negro dirigida por Nick Kroll y Andrew Goldberg narra la historia de unos preadolescentes que empiezan a sentir en sus cuerpos las primeras transformaciones de la pubertad. La aparición de las características sexuales secundarias hará que afloren las dudas y preocupaciones sobre sus cambios físicos que, aunque todos sean de la misma edad, afrontarán de distintas maneras. Pero esta no es una serie como lo pueda ser South Park, no son niños diciendo obscenidades sin más. Más allá de un humor que pueda parecer un poco adolescente, esta serie trata temas como la sororidad, la vergüenza, la diversidad de estructuras familiares o la menstruación. Los jóvenes protagonistas irán descubriendo su incipiente sexualidad de mano de los Monstruos de las Hormonas, unos seres surrealistas que intentan ayudar a sus pequeños aprendices. Estas extrañas criaturas guiarán, con más o menos acierto, a los niños para que puedan entender mejor la enorme metamorfosis que están viviendo, y que hemos vivido todos, seguramente, el alguna ocasión, un poco a ciegas. Todos hemos tenido dudas sexuales, presiones e inseguridades que sobre la marcha hemos intentado solucionar. Ojalá todos hubiéramos tenido un Monstruo de las Hormonas al que recurrir en estos casos.

Pero si algo pone de manifiesto esta serie es que los preadolescentes están confusos e inseguros cuando empiezan a vivir la pubertad, necesitan alguien que les ayude a entender qué van a hacer con todos esos cambios que se están operando en su cuerpo, necesitan saber cómo hacer para seguir sus vidas con normalidad. Si no educas al niño, si no le enseñas, ese niño querrá buscar respuestas en otras partes, seguramente en el porno o en Internet, lo que va a desencadenar en una forma patosa y errónea de relacionarse con el sexo. De hecho, según las últimas encuestas, el 90% de los niños ha visto porno en un móvil antes de los 12 años, una cifra preocupante sabiendo que este tipo de contenido sexual muestra unas relaciones extremas e irreales que anulan la faceta afectiva de las relaciones.

Sin embargo, este no es el único problema. No solo estos chavales van a sacar información de fuentes poco fiables, sino que la enorme mayoría no reciben ninguna información, aunque sea complementaria, de padres o profesores. El sexo en muchas familias sigue siendo un tema tabú y los progenitores no quieren sentir que incitan a sus hijos tratando ciertos temas (cuando los niños ya están de vuelta de todo), mientras los maestros no se ven preparados para tratar cuestiones delicadas que pueden crear malestar en las casas.

Pues bien, psicólogos y terapeutas advierten de la necesidad de introducir una asignatura de educación sexual en diferentes cursos, no solo para resolver las dudas que puedan tener propias de la edad, sino también porque este tipo de asignaturas son vitales para prevenir casos de violencia de género, de violencia sexual o de acoso, al tratar temas tan trasversales como: distintos tipos de parejas, relaciones, orientaciones e identidades, o establecimiento de límites. De hecho, la educación sexual no se puede limitar a temas meramente higienistas como el peligro de las ETS o sobre cómo se pone un condón, debe establecer un modelo basado en la salud, el placer y la responsabilidad.

De hecho, la Unesco ya ha avisado sobre la importancia de habilitar una asignatura dedicada a esta materia en colegios e institutos, pero España es de los pocos países que parece que no sigue la recomendación. De hecho, solo hubo una asignatura que trataba algunos de estos temas, Ciudadanía, implantada por el Partido Socialista con la aplicación de la LGE, siendo más tarde retirada por los populares. Más allá de orientaciones políticas, los especialistas afirman que asignaturas de este tipo son importantes para evitar casos como el de la Manada, pero es necesario que para ello contemos con la ayuda de profesionales que sepan cómo dirigirse a su público y tratar temas científicos más allá de las sensibilidades de cada uno.

Es de vital importancia que vayamos todos a una en la búsqueda de una sexualidad sana, y que eduquemos a los jóvenes para entender y respetar.

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