Cine/Música/Sociología

“Quinqui Stars”: roba gallinas o vende pollos

Antes de meternos en la película, hay que entender el género que trata, el cine quinqui español. Éste se engloba dentro del “cine de ruptura”, creado entre mediados de los 70 y principios de los 80. El cine quinqui es un género más realista y costumbrista que de acción o ficción. Su temática es pura denuncia social: delincuencia juvenil, marginados sociales (homosexuales, drogadictos, mujeres que abortan, etc.), métodos policiales nada democráticos, pobreza, cárceles con menores y violencia provocada por la desigualdad. 

Su contexto es un país en quiebra económica, hay hambre, frío y miedo. La fuerte transformación urbanística causada por el “desarrollismo franquista” da lugar a las periferias, donde vivían los que abandonaron la vida agraria para ir a la España “moderna”. Allí los escenarios eran, y son, bloques y descampados ocupados por los excluidos de la sociedad. Allí se creaba una sociedad paralela con sus propias leyes y códigos de conducta.

El desempleo, el abandono escolar, la inexistente asistencia social y la heroína, crearon un caldo de cultivo idóneo para el surgimiento de los primeros quinquis, niños a los que no les quedaba otro lugar que la calle para buscarse la vida, “juventud a la intemperie” la llaman muchos autores. El Coleta, rapero y protagonista de la película Quinqui Stars (2018), explica mejor lo que es un quinqui en cualquiera de sus canciones que la RAE:

“Si no hay pa’ comer en casa, tu herramienta es tu navaja, si la vivienda está cara, habrá que pegar patada, nos rajamos la barriga, mientras ríen los de arriba, y si son María Antonietas, que les corten la cabeza”

Este cine muestra la cara de la Transición que se ha querido ocultar. Es un retrato opuesto a La Movida y reprimido por el gobierno del momento. De pronto, en un par de años, tenía que parecer que las fosas comunes habían desaparecido, las torturas, los asesinados, las privatizaciones, los grises, etc.

“Apología de las drogas como Tierno, pueblo drogado, narco gobierno, semos europeos y mu’ modernos, de Madrid al cielo pregunta a Carrero.

El Coleta Movida Madrileña

José Antonio de la Loma fue el pionero con la saga Perros Callejeros (1977), Carlos Saura corona el género con el Oso de Oro que gana Deprisa, Deprisa (1981) en Berlín, y Eloy de la Iglesia con Navajeros (1980) y con El Pico I (1983) y El Pico II (1984), nos deja al Jaro y a Paco grabados en la memoria.

Una vez aclarado qué es y cómo se gesta el cine quinqui, podemos entrar de lleno en la película que nos concierne: Quinqui Stars (2018) de Juan Vicente Córdoba. Esta película, a caballo entre el cine documental y la ficción, pretende hacer un homenaje al cine quinqui a través de una intrahistoria protagonizada por El coleta, al cual la cámara de Córdoba sigue en sus intentos por rodar un documental sobre la música del cine quinqui , la rumba-pop.
El resto de personajes pertenecen tanto a la escena musical actual (Ira Rap, Bea Pelea o La Blondie), como a la escena quinqui original (Enrique San Francisco, Paco Catalá o Daniel Guzmán).  Por tanto, en este aspecto, Córdoba hace un doble homenaje al cine quinqui, pues no sólo trata el género con respeto, sino que en la propia película se utilizan actores no profesionales, como en el género original, interpretándose a ellos mismos y, de este modo, estableciendo paralelismos con la escena actual.

La película ha sido todo un éxito en taquilla. A pesar de ello, las críticas no le hacen justicia, pues no captan que esta película no solo juega a gustar al espectador, sino que supone un testimonio histórico del momento. Quinqui Stars atrajo tanto al público especializado o seguidor del género, como también a una juventud que probablemente nunca habría ido a salas de cine como los Renoir Princesa o la Numax, en Santiago.

Pero, ¿cómo es posible que estas historias atraigan a unos jóvenes que no han vivido esa época, y cuyos testimonios siempre son en clave negativa?

La respuesta es porque estos jóvenes son los nuevos quinquis, vienen de las periferias, de los bloques, de ambientes de pobreza causados por la crisis del 2007, conocen la miseria en carnes propias o en tercera persona, pero la conocen. Jóvenes que pertenecen a una España que ocupa el puesto nº1 en fracaso escolar, que hasta hace poco ostentaba también este puesto como el país con mayor número de paro. Aquí nuestros políticos son los mejores ejemplos de ladrones, grandes cantidades y sin consecuencias. Además, España es el país en el que más cannabis se consume, y el segundo después de UK en consumo de cocaína. Por tanto, la droga sigue presente aunque no sea la heroína. Por esto y mucho más, se sienten más representados con las historias de este género que con las que salen en Netflix.

La estética tampoco ha cambiado mucho. Los oros siguen ahí, la rumba y el flamenco (nada que ver con Rosalía, ¡por Dios!), los coches, aunque sean con otros modelos, antes los campanas y las chupas de cuero, ahora las zapatillas de lujo y marcas italianas, etc.

Sin embargo, la gran diferencia con la escena quinqui de ahora, es que ahora son ellos mismos quienes se dan a conocer haciendo música, a través de las plataformas como YouTube o Soundcloud. No dependen de directores ni de contratos, aparecen de la nada y se colocan en la cima. Por lo tanto, ya no se puede decir que alguien los esté utilizando como elemento de expresión artística. 

De este modo, los quinquis de ahora no hacen cine, hacen música, y, en vez de dar lugar a un género cinematográfico, han creado un nuevo estilo musical: el trap, que llega desde las Traphouse de Atlanta (three 6 mafia, 808 mafia, …) a España. Al llegar aquí, se mezcla con el rap y con otros géneros, como el flamenco, creando una escena urbana propia. A través del rap y del trap, los jóvenes tratan los mismos temas que se trataban en estas películas: amor, sexo, drogas, pobreza, delincuencia y violencia. También tienen una estética propia, una jerga propia (joseo, lilón, flexing, raxet, etc.)… Es decir, aunque mantienen rasgos de la escena quinqui original, la adaptan a sus nuevos contextos, en los que dentro de un mismo género puede haber varios estilos y muchas diferencias, en que el la “pureza” y el ser “real” marcan la diferencia. También es verdad que el periodismo ha englobado por comodidad, y por no entender, muchas nuevas tendencias urbanas dentro de la etiqueta “trap” que no tienen nada que ver con ella.

Es obligatorio destacar dentro de la escena a El Coleta, del que ya hemos hablado, quien, además de hacer rap hablando de su contemporaneidad, siempre hace referencias a la época quinqui, siendo algunos de sus temas auténticos homenajes como: Nanai Nanaina, Movida Madrileña, Perros Callejeros, o El Piko 3, esta última en colaboración con Jarfaiter, otro personaje de mención obligatoria en la escena Neoquinqui. Podríamos mencionar a muchos otros como Dellafuente, La Zowi, KeftaBoys, Cecilio G, Suite Soprano, Soto Asa, PedroLaDroga o Albany. Sobre Pxxr Gvng y sus componentes podría escribirse un libro. Su evolución ha sido pública, y el hecho de que este año Yung Beef sea curator del Primavera Sound, no es por casualidad. 

En conclusión, del mismo modo que con el cine quinqui podemos conocer una parte de la sociedad que se quiso opacar, escuchando esta nueva escena musical podemos hacer lo mismo, pero en nuestro presente. Añado dos enlaces con sonidos muy diferentes, pero que tratan los mismos temas, para invitaros a conocer qué está pasando:

https://www.youtube.com/watch?v=L0ciLLsTOuM

https://www.youtube.com/watch?v=oPSqseuhJ6c

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