Cine/Imagen

MonocROMA.

Parece que la tecnología resulta un fenómeno imparable. Cada día nuevas propuestas son lanzadas al mercado con el fin de mejorar nuestras vidas. Aplicando esto al campo del séptimo arte, desde la aparición de los efectos especiales en la década de los años 70 del siglo pasado, no ha habido más que un incremento de los mismos considerablemente, así como modos de visualizar los filmes, nuevas plataformas, realidad virtual, etc. Pero parece que a pesar de ello, lo auténtico, aunque en ocasiones resulte aburrido, todavía cala.

Roma (2018), la película del director Alfonso Cuarón, realizada íntegramente en blanco y negro ha arrasado a nivel mundial, recogiendo un total de 171 premios ni más ni menos. El mismo Cuarón cree que en parte este éxito ha sido gracias a la plataforma Netflix, quien además de ser la coproductora, llevó a cabo una campaña de promoción de 30 millones de euros, según fuentes del New York Times.

Fragmento de Roma.

Resulta un tanto paradójico hablar de cine en blanco y negro en el siglo XXI, dado que hoy en día estamos más que acostumbrados a acudir a las salas de cine y visualizar megaproducciones con unos efectos especiales de lo más elaborados y mucho más próximas a la animación que al cine convencional. ¿Una película en blanco y negro habría triunfado en las salas de cine? Sinceramente no lo creo, si bien es cierto que muchas salas de proyección buscan títulos alternativos a lo puramente comercial, Netflix a día de hoy es la ventana a nuevos experimentos y filmes que en el caso de ser proyectados en salas de cine convencionales no alcanzarían el mismo éxito.  El propio director comentaba para una entrevista del periódico El País:  

“¿Cuántos cines comerciales habrían exhibido una película en blanco y negro, hablada en español y mixteco, y sin ninguna estrella (de no ser por Netflix)? ¿Por qué no tomas la lista de películas extranjeras estrenadas en EE UU este año y comparas por cuánto tiempo fueron exhibidas? ¿Cuántas fueron estrenadas en 70 milímetros?”.

El retorno que se está produciendo hacia los medios analógicos nos pone de relieve por qué lo digital pierde encanto. Las fotografías dejan de tener el mismo valor en formato digital que en el papel, la música deja de disfrutarse de la misma manera que en la época de nuestros padres, cuando alguno de sus grupos favoritos sacaba una nueva producción y el vinilo se iba pasando entre todos los amigos para ir escuchando aquel ultimo lanzamiento, los libros en papel se sienten diferentes que frente a un Kindle, etc. Es quizás por esta misma razón por lo que una película deja de ser igual de fidedigna y real que cuando está cargada de efectos especiales, que en ocasiones dificulta saber cual es personaje de carne y hueso y cual es un mero hechizo de la tecnología. En esta ocasión, a pesar de que el director no está empleando un formato analógico y calidad resulta más cercana al hiperrealismo, alejada del ruido en las imágenes en analógico, no se pierde la esencia. Esta gran combinación evoca todo un universo de sensaciones, ya que como espectador uno siente que esa ausencia del color no resulta tediosa, todo lo contrario, le aporta personalidad a la atmósfera del film. Independientemente del criterio personal, la estética del filme lo hace especial y diferente frente a otro tipo de películas actuales. El blanco y negro provoca unas sensaciones que el color no lograría, y es una de las razones por las que ha sido tan aclamada por la crítica.

¿Es quizás el blanco y negro una reminiscencia del pasado? No deja de ser una estética pasada, que hoy ya ha quedado más que obsoleta, pero a su vez ayuda a transportar al espectador a un momento pasado, a recordar momentos de su infancia, como la de Alfonso Cuarón, recreando el universo en el que se crió. Es a través del blanco y negro, como él se teletransporta a esa niñez y a su vez, nosotros nos vemos en esa misma época que pretende evocar.

Sencillamente, lo monocromo tiene un encanto especial a pesar de estar en la era de los televisores 4K o los teléfonos móviles pantalla retina con infinidad de colores, siempre tendemos a utilizar ese filtro en alguna de nuestras fotos porque “queda mejor”. Pero, lo bello es atemporal.

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