Pensamiento/Sociología

La voz oculta del monstruo

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Jorge Luis Borges (1899-1986) publica por primera vez La casa de Asterión en 1947, en el diario Los anales de Buenos Aires. En 1949 lo inserta en su obra El Aleph, donde lo podemos encontrar en la actualidad. Se trata de un relato corto que gira alrededor del monólogo de un personaje, Asterión, quien nos describe su casa y cómo es su vida en ella: él es solitario y melancólico, un ser-filósofo que bien podría ser todos los seres.  El final es sorprendente, y no pretendo destriparlo aquí: Borges irá dando pistas desde el principio, pero su verdadera identidad se descubrirá al final, gracias a un pequeño fragmento de diálogo.

Sí diré, en cambio, que Asterión pretende ser un reflejo del otro lado de la historia. Borges parte de un mito ya instaurado en la mentalidad colectiva y se pregunta: ¿es esto todo? Cuando se construye un relato, ¿no hay siempre dos partes dispuestas a narrarlo? O tres, o cuatro… Y con esta idea nos presenta la versión silenciada, la que nunca se instauró como “verdad”. Lo que podríamos considerar la voz oculta del monstruo.2893152643_2a2bcf792a

Debemos recordar que los mitos instauran roles: el héroe y el villano, el dios y el demonio, el superhombre frente al monstruo. En definitiva, los mitos diferencian, de forma obvia y clara, entre el bien y el mal. Y el bien siempre vence: algo lógico, pues detrás de este tipo de relatos tradicionales hay una carga moral que se percibe a leguas.

Lo que no parece tan obvio ni se observa tan a menudo es que el binomio bien-mal trasciende al mito. Es decir, se escapa del propio relato ficcional y llega al relato que se construye a diario, a través de las noticias, de los ensayos, de la historia. Al relato que construye la realidad en la que vivimos. Y en la separación entre blanco y negro ya se están creando “monstruos”, cuya voz también se oculta.

A nivel político esta división es realmente útil. La deshumanización del otro para crear “enemigos” es una estrategia utilizada desde siempre. De ello hablaba el revolucionario Frantz Fanon en Les Damnés de la Terre (1961), en relación con el colonialismo. Él decía que “el mundo colonial es un mundo maniqueo”[1], con una concepción dualista de bien contra mal: “el colono hace del colonizado una especie de quintaesencia del mal”[2].

Pero esta maniobra no terminó gracias a la descolonización, porque la descolonización no consiguió matar al imperialismo (por lo menos no al económico). Para los regímenes actuales sigue siendo importante concebir esos mundos maniqueos de los que hablaba Fanon. La Guerra Fría nos dio el peligro comunista, palabra que parece seguir manteniendo connotaciones negativas hoy en día. Pero, en la actualidad, el “enemigo” bien podría ser, por ejemplo, el islam.Sin título

De esta cuestión hablan Noam Chomsky e Ignacio Ramonet en Cómo nos venden la moto. Información, poder y concentración de medios (1995). En palabras de Chomsky, “cada año o a lo sumo cada dos, se fabrica algún monstruo de primera línea del que hay que defenderse”[3].

Para ejemplificarlo de forma clara podemos acudir a la estrategia de campaña del partido de ultraderecha Vox. Como sabemos, Vox estructuró su discurso electoral en torno a tres temas fundamentales: la independencia catalana, la inmigración y el feminismo. El líder de la formación, Santiago Abascal, señaló a los independentistas, a los inmigrantes y a las “feministas radicales” (lo pongo entre comillas, porque el término está mal utilizado) como enemigos de la unidad de España y de los valores de la nación. Para Vox, ellos son los malos. Y se dedicó a difundir datos falsos, falacias y, básicamente, mentiras para asentar la idea de que el verdadero problema del país son estos colectivos. De hecho, La Sexta Noticias realizó un vídeo muy breve donde desmonta con datos algunas afirmaciones realizadas por el partido.

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Sin embargo, Vox no es el único partido que ha acudido a la manipulación para ganar votantes. Tras los dos debates televisivos entre las cuatro mayores fuerzas a nivel nacional (PP, PSOE, Unidas-Podemos y Ciudadanos), se hicieron populares los artículos que desmantelaban los bulos y mentiras de los candidatos. E incluso se instaló la idea en la mentalidad colectiva de que Vox era el enemigo, como si la xenofobia, la misoginia, el fascismo y la homofobia hubieran llegado a España en el 2019 de la mano de Abascal (obviando, por supuesto, que los votantes de Vox eran, en su mayoría, exvotantes del PP).Politica-Manifestaciones-Albert_Rivera-Santiago_Abascal-Pablo_Casado-Espana_375223190_114361377_1024x576

Pero la cosa se complica, porque, al mismo tiempo, son los propios medios de comunicación los que ayudan a mostrar una realidad falseada, maniquea. Carlos Manuel Abella Vázquez escribe en el año 2002 un artículo para la revista Sociedad y Utopía titulado: “La construcción de la inmigración como problema en la prensa escrita”. En él analiza el papel de los medios de comunicación españoles en “la conceptualización de la inmigración”[4], gracias a la cual se entiende a los inmigrantes de forma conflictiva. Se relaciona a los extranjeros con el paro y la criminalidad, como hace Vox, algo que todas las estadísticas contradicen.

Medios como Maldito Bulo son necesarios para que la ciudadanía pueda mantenerse bien informada. En los pasados meses tumbaron una gran cantidad de noticias falsas sobre los lazos amarillos en apoyo de los presos políticos por la independencia catalana, mientras Cayetana Álvarez de Toledo, diputada por el PP, los comparaba con violadores. Creación de enemigos ligado al derecho penal simbólico.

Pero no toda persona contrasta lo que lee, sobre todo cuando hablamos de la inmensidad de internet. En este contexto es sencillo sentirse partícipe de la dualidad, instalarse en uno de los lados y ver al otro como el monstruo. Ser el blanco frente al negro, pues distinguir los grises es mucho más complejo: conocer a Asterión requiere querer escuchar sus palabras. A estas alturas, no sé si será cierto que los relatos han muerto en la posmodernidad o si será, más bien, que nos los hemos cargado.

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[1] FANON, FRANTZ.: Los condenados de la tierra. Fondo de Cultura Económica, México, 1963, pág. 23.

[2]  Ibíd., pág. 24.

[3] CHOMSKY, NOAM e IGNACIO RAMONET.: Cómo nos venden la moto. Información, poder y concentración de medios. Icaria, Barcelona, 2002, pág. 34.

[4] ABELLA VÁZQUEZ, CARLOS M.: “La construcción de la inmigración como problema en la prensa escrita”, Sociedad y Utopía, nº 19. Facultad de Ciencias Políticas y Sociología León XIII, Madrid, 2002, pág. 62.

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