Otros

EROTISMO EN EL MUSEO

El erotismo en sus diversas formas es una sensación propiamente asociada al ser humano y que varía según las culturas y los códigos de valoración moral de las mismas. Puede parecer algo simple de entender pero en realidad depende también de las vivencias individuales de cada persona y de nuestra propia capacidad de imaginación. Es precisamente por esto que estamos ante un tema que suscita polémica cada vez que pisa el escenario público. Uno de estos espacios en los que el erotismo no pasa inadvertido son los Museos. Ya nos estamos empezando a acostumbrar a que cuando la obra de un artista que contiene algún rasgo erótico o sexual llega a un museo, la controversia está asegurada. El museo es la plataforma que permite la recepción pública de este tipo de arte, por lo que muchas personas consideran que ciertas obras no deben ponerse a la vista de todo el mundo. A partir de aquí, le toca al museo tomar una decisión: optar por la censura o permitir el debate.


En Febrero de este año, la obra del artista Balthus llegó a nuestro país para instalarse sin censuras en el Museo Thyssen. Anteriormente la obra de este artista había estado en el Metropolitan de Nueva York, lugar al que una vecina de la zona se acercó a ver la exposición y tras esto decidió recoger firmas para la retirada de una de las obras. La pintura en cuestión era la de “Thérèse Dreaming”, la cual disgustó a mucha gente (10.000 firmas que fueron recogidas) debido a que se mostraba a la vecina de 13 años del pintor en actitud sugerente, recostada y mostrando su ropa interior. En este caso en concreto el museo tomó la decisión de no retirar las obra argumentando:


El arte es uno de los medios más significativos que tenemos para reflexionar sobre el pasado y el presente, y observar la continua evolución de la cultura a través de una discusión informada y respetuosa por la expresión creativa”

Guitar lesson. Balthus (1934)


Como todos sabemos, esto no es ni mucho menos un caso aislado y no hace falta irse hasta tan lejos para apreciar las consecuencias de esta polémica. No hace mucho que en nuestro país vecino Portugal, el director del Museo Serralves de O Porto ha tomado la decisión de dimitir de su cargo tras la polémica surgida alrededor de la obra del fotógrafo estadounidense Robert Mapplethorpe. Veintinueve años después de la muerte del artista, se muestra su obra en este museo, en el que el patronato de la fundación decide censurar una parte de la obra por ser considerada de carácter pornográfico. Su trabajo lleva siendo víctima de ataques como este desde su nacimiento, siendo el autor de las mismas acusado de pornógrafo y racista, algo que todavía en este siglo XXI parece no remitir. Veinte obras de esta colección fueron aisladas en una sala a parte con un cartel en la entrada donde se prohibía el acceso a menores de 18 años.

Una de las grandes preguntas es, ¿puede un museo tomarse la libertad de realizar este tipo de censuras a sus visitantes?. Es cierto que la ley exige la colocación de una advertencia siempre que las obras contengan imágenes violentas o de sexo explícito, pero un museo, el cual ha nacido para difundir arte, nunca debe ponerse en el papel del verdugo que con su hacha de moralidad atenta contra la obra de un artista. Además del valor artístico de cada pieza, deben servir también en estos casos para abrir debate. Nadie dijo que esto fuera malo.

Por otro lado, los propios visitantes también tenemos mucho que aprender. Si existe polémica en torno a este tema es porque, a pesar de que la sociedad ha evolucionado mucho, el sexo continúa siendo un tema tabú para muchas personas, sobre el que todos pensamos pero nadie quiere pronunciarse. Cuando se desata la polémica en torno a una exposición la cantidad de visitantes aumenta. Es hipócrita si pensamos en todos esos anuncios publicitarios que utilizan el erotismo para vendernos un producto determinado, o si pensamos en todos esos likes que día tras día se ganan las fotografías de este tipo colgadas en redes sociales por millones de personas. Parece que el erotismo está bien, siempre y cuando no sea en un museo; y de serlo, mejor que lo haga un museo especializado en el tema como el Erotic Heritage Museum (Las Vegas), el Venus Temple (Países Bajos) o el Museo del Erotismo en París. ¿Podría llegar a surgir una especie de combinación entre ambos?. Este año el Museo Leopold de Viena ha permitido a sus visitantes recorrer una exposición sobre desnudos masculinos, y hacerlo sin ropa. Puede que de este modo seamos capaces de empatizar más con la obra y de otorgarle un nuevo significado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s