Cine/Imagen

“It is fun to be queen sometimes”

Reina Anne: Parecía una tonta. Todos me miraban fijamente, ¿no? Puedo saberlo incluso aunque no lo pude ver… y oí la palabra gorda.
Lady Sarah: Anne…
Reina Anne: Gorda y fea.
Lady Sarah: Nadie excepto yo se atrevería, y no lo hice.

¿Qué imagen se nos viene a la cabeza cuando escuchamos la palabra “reina”? Seguramente muchos pensarán en una mujer elegante, distinguida, seria y con poder, ya que es el prototipo que se nos ha ido mostrando toda la vida. De hecho, en los últimos años se han estrenado en la pequeña pantalla series sobre la vida de diferentes reinas, como Reign (2013-2017) que habla de María Estuardo, Victoria (2016), que cuenta la historia de la Reina Victoria del Reino Unido, y The Crown (2016-Actualidad), biográfica de la reina Isabel II. En todas estas series se nos muestra a un tipo de mujer poderosa, entregada completamente a su posición de reina, que antepone su deber a sus deseos y que siempre se comporta correctamente.

Sin embargo, en noviembre de 2018 apareció en los cines la película La Favorita, dirigida por Yorgos Lanthimos y protagonizada por Emma Stone, Rachel Weisz y Olivia Colman, que nos muestra una reina totalmente diferente a las que llevamos viendo toda la vida.

El largometraje se centra en la lucha entre Sarah Churchill y Abigail Masham por ser la favorita de la reina Anne, y por lo tanto manejar la corte inglesa a su antojo en un momento crucial, ya que se desarrolla en 1708, cuando el país estaba en guerra con Francia. Por lo tanto, vemos un tira y afloja durante toda la película entre estas dos mujeres, manejando a la monarca como si fuera una marioneta, que es la imagen que se nos queda de ella al terminar el film.

En primer lugar, nos damos cuenta desde un primer momento de que a Anne no le interesa para nada reinar en Inglaterra, simplemente hace lo que le aconseja Sarah, ya que prefiere entretenerse con otras actividades o con sus conejos, 17 concretamente, uno por cada hijo que había perdido. Por si esto fuera poco, sufre de gota, enfermedad que le provoca unos dolores tremendos, que Abigail consigue calmar, lo que da pie a que se acerque más a ella y comience esa rivalidad ya mencionada.

En ciertos momentos de la película se nos muestra a la reina como una mujer caprichosa, que quiere que le den lo que pide cuando lo solicita, y sin embargo en otros la vemos casi como una niña pequeña, inocente y fácilmente manipulable, que simplemente busca atención y cariño de parte de Abigail y Sarah, con las que mantiene relaciones íntimas, cosa que ellas aprovechan para ganarse el favor de Anne. Con esto, nuestra manera de ver a este personaje va cambiando según pasan los minutos, desde el rechazo, pasando por la compasión, y llegando incluso a la repulsa. Sin embargo, algo que no dudamos en ningún momento es que una mujer como ella no tiene la capacidad de reinar en un país, sobre todo estando este en guerra, ya que no es capaz de razonar ni de pensar por ella misma lo que es mejor, sino que necesita que alguien le diga lo que debería hacer, y por ello ambas mujeres intentan ser su favorita, para conseguir lo que quieren fácilmente.

Por lo tanto, encontramos una representación fiel a la realidad de la reina Anne, independientemente de si su personalidad o actitud era la correcta para una monarca, ya que no se quiere dar una imagen idealizada de su figura. Vemos el caso contrario en la ya citada serie Reign, más una telenovela de época que la historia de una reina, empezando por el hecho de que se centra en el romance entre María de Escocia y Francisco II de Francia, ignorando el pequeño detalle de que él murió poco más de 1 año después de casarse, y que ella no tardó en volver a contraer matrimonio, mientras que en la serie vemos como gobiernan juntos bastante tiempo. Además, aparecen personajes inventados, que no hacen otra cosa que demostrar el “amor verdadero” que hay entre los dos jóvenes, al que nada puede vencer, pese a ser una unión por conveniencia cuando ella tenía 15 años y él 16.

Por lo tanto, en estos dos ejemplos tenemos posiciones totalmente distintas sobre cómo mostrar la figura de una reina en la pantalla: representando fríamente la realidad, sea como sea, o edulcorándola para centrarse en amores, traiciones y enredos.

Volviendo a La Favorita, es uno de esos largometrajes que una gran cantidad de gente ama y otra enorme cantidad odia, pero es innegable que no deja indiferente a nadie, y en gran medida es por la fuerza de los personajes, en concreto por la sorprendente figura de la reina Anne.

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