Diseño/Mobiliario

Vitra, empresa y museo de la mano.

En la primera mitad del siglo XX el campo del diseño experimentó una fuerte propulsión, aplicada a la arquitectura, mobiliario y artes plásticas. Proyectos como Bauhaus crearon escuela, proyectando sobre una sociedad de posguerra necesitada de recursos – en lo que al campo artístico se refiere – unos ideales completamente novedosos, alejados del Art Decó y Art Nouveau, estilos que ya denotaban la ranciedad de las capas adineradas de la sociedad.

    En arquitectura, la funcionalidad se lleva a su máxima expresión. Bajo un equilibrio entre estructura y mobiliario, los mismos arquitectos son los propios diseñadores de un menaje acorde a las nuevas tipologías. Tras ello nace Vitra, una empresa que todavía hoy sigue en alza y es considerada una de las más importantes dentro del campo del diseño mueble, tanto en ámbito privado como en espacios públicos.

Fundada por Willi Fehlbaum, en plena posguerra, en Basilea, Suiza, bajo la idea principal de: crear productos y conceptos innovadores en colaboración con grandes diseñadores. Pero, por otra parte, su pretexto es mejorar la calidad de los hogares, oficinas y espacios públicos apoyándose en la fuerza del diseño. Es muy probable que uno no caiga en la cuenta de ello si no le atrae la materia en sí, pero estamos rodeados constantemente de muebles creados por diseñadores de la marca. Por ejemplo, ¿Quién no conoce la Eames Plastic Chair o la ha visto en un bar? O más simple todavía, ¿quién no se ha sentado en un aeropuerto en las sillas Airline diseñadas por Norman Foster? ¿O en el centro de salud de tu pueblo sobre las Eames Plastic Armchair? Seguramente un 90% de nosotros ha estado en contacto con el producto, pero incluso todavía algunos dudan de si es arte o no. Todo diseño es una obra artística tanto como un cuadro de Monet o una escultura de Jeff Koons. Ahí esta el juego del diseño, pero que a su vez  lo invisibiliza en cierta medida, ya que el hecho de ser objetos funcionales  en ocasiones hace que pasen desapercibidos ante el espectador . Quizás otra de las razones sea que mucha gente no considere un objeto fruto de la fabricación en serie una obra de arte. Pero detrás de todo producto hay una manufactura, una idea y una filosofía, por lo que ya lo convierte en arte.

Es por esto que, dentro de las propias instalaciones de Vitra, en 1989, de la mano de Rolf Felhbaum se contempla la idea de construir un museo del diseño, que abarca desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. Rolf lleva a cabo la propuesta del museo partiendo de su colección de muebles diseñados por artistas de la empresa, George Nelson, Alvar Aalto o Jean Prouvé. Debido al crecimiento de sus fondos es necesario crear un museo que acoja a todas las piezas, consideradas como iconos del diseño desde el primer momento en el que Felhbaum valora las mismas como objetos de colección. El edificio, diseñado por Frank Gehry y conocido mundialmente por su particular visión de la arquitectura, encaja perfectamente con la filosofía de la empresa. Como ellos mismos publican en su página, el << El Vitra Design Museum está dedicado a la investigación y presentación del diseño – pasado y presente – y explora su relación con la arquitectura, el arte y la cultura cotidiana>>. De modo que se genera una simbiosis perfecta entre fábrica, producto y objeto expositivo artístico. Porque una vez es fabricado el producto, ya es sabido que va a convertirse en objeto de exposición. Podría considerarse este tipo de relación entre fabricante y espacio expositivo como una relación directa, ya que una parte de la otra y es gracias a la fabrica como el museo subsiste.

Vitra Design Museum, Frank Gehry, Basilea, Suiza.

La idea final de generar una fusión entre la fábrica productora y un lugar en el cual se pueden contemplar detenidamente dichos productos, no deja de ser si cabe, un poco egocéntrico. Pero ello también desprende valor y conocimiento de lo que allí se ha gestado durante generaciones. El darle estima a tu propia manufactura, no deja de ser un aspecto admirable por parte de la propia empresa que, durante 80 años a la creación de obras de arte útiles, porque, ¿acaso un mueble como la Living Tower de Verner Panton no podría pasar por una escultura en un Museo de Arte Contemporáneo, siendo una pieza de mobiliario? Todo tiene un valor artístico y debe ser considerado arte, incluso lo más insignificante. Pero todavía lo es más un objeto que ha participado en la vida diaria de miles de personas y que ha respondido a unas necesidades básicas por su funcionalidad, pero también por su estilo y elegancia.

Es gracias a la colección del Vitra Design Museum como hoy los amantes del diseño podemos disfrutar de una amplia variedad de muebles que han marcado nuestros días y en ocasiones imitados por firmas como Ikea en precios lowcost, que se pueden encontrar en cualquier hogar.

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