Redes

“You”: el acoso a través de una pantalla

El 8 de septiembre del pasado año se estrenaba en Lifetime, un canal de televisión estadounidense, la serie You, basada en la novela homónima de Caroline Kepnes, y que ya se ha trasladado a la plataforma Netflix para el estreno de la segunda temporada.

Esta ficción tiene como personaje principal a Joe, un librero que se enamora de Guinevere Beck, pero de una forma completamente obsesiva, que le lleva a hacer cosas como investigar toda su vida, seguirla por la calle, espiarla y hasta acabar con todo aquel que suponga un peligro para su “amor”. Pero todo esto comienza con un gesto aparentemente inofensivo, que seguramente muchos de nosotros hayamos hecho cientos de veces: la búsqueda de su nombre en internet.

En esta era puramente digital, es raro encontrar a una persona joven que no tenga Instagram, Twitter o Facebook, plataformas donde publicamos fotografías de nosotros mismos y de nuestros amigos y familia, dónde vivimos, nuestras opiniones, nuestros gustos, qué estudiamos, e incluso qué hacemos en cada momento. En cuanto conocemos a una persona, la buscamos en las redes sociales y empezamos a seguirla o nos hacemos su amigo, como si eso fuera una señal inequívoca de que hemos establecido un contacto, por breve que este sea. Este es el punto inicial de la serie, donde vemos cómo Joe se va acercando poco a poco a Beck a través de sus redes sociales, llegando a encontrar incluso su casa, y yendo a todos los sitios a los que acude ella.

Teniendo esto en cuenta, ¿hasta qué punto podemos decir que las redes sociales son seguras? Está claro que estas nuevos medios de comunicación conllevan grandes ventajas en el tema de las relaciones a distancia, y obviamente en You se plantea una situación extrema, un ejemplo de lo peor que puede pasar si un loco se obsesiona contigo, pero de una forma más light, estos casos de acoso virtual suceden todos los días, sobre todo a mujeres. Seguro que muchas de las que están leyendo esto han recibido el típico mensaje de un hombre desconocido diciendo “hola guapa”, y quizás se haya quedado en solamente eso, un mensaje al que no contestas y no das importancia. Sin embargo, a otras muchas, ese desconocido les habrá insistido, incluso insultado al no contestarle o al decirle que no les interesa hablar con él, llamándolas putas o guarras, y diciendo cosas como que por qué suben fotos en bikini o con ropa corta si no es para provocar. Y todo esto en el caso de que ese hombre no haya mandado una foto de su pene directamente, cosa que (¡sorpresa!) no funciona para ligar.

Muchos, en este punto, dirían que el problema son las cosas que publicamos, que a ver por qué tenemos que subir ese tipo de fotos que hace que los hombres nos traten como objetos o como un trozo de carne, que tenemos que tener cuidado y no contribuir a que nos digan estas cosas. Pero si la cuenta de Instagram (por ejemplo) es mía, ¿por qué no puedo subir las fotos que quiera sin miedo? Esto también se puede extrapolar a la “vida real”, cuando a una chica le gritan por la calle y aparecen los típicos comentarios de “sólo era un piropo” o “normal, con esa ropa tan corta…”. Sin embargo, en las redes sociales esto es mucho más grave, ya que la persona que hace o dice estas cosas no tiene por qué dar la cara, puede tener un perfil totalmente anónimo con el que nadie la puede relacionar.

Llegados a este punto, habría que hacer una valoración de lo que “conviene” o no publicar en las redes, partiendo del punto de que cualquiera puede poner lo que mejor le parezca en sus cuentas. El problema de subir una foto en bikini, por ejemplo, no está en la foto en sí, sino en la gente que se cree con derecho de comentar lo que quiera o de juzgar sin ni siquiera conocer a la persona que la sube. Por lo tanto, en muchos casos, las mujeres prefieren no publicar ese tipo de contenido, o si lo hacen, tener la cuenta privada, solo para las personas que tú decidas que pueden ver tus fotos. Pese a todo esto, muchas chicas suben este tipo de fotos (con todo el derecho) a sus cuentas públicas, y tienen que aguantar todo tipo de comentarios. Uno de los casos en los que vemos más esto es con las mujeres famosas, y no me refiero a las actrices de Hollywood más conocidas o a las top models, que también, sino que a una menor escala, dentro de nuestro país, estos casos se dan a diario. Solo hace falta ir a cualquier foto de alguna de las llamadas influencers para ver una muestra de ello, como en el caso de Laura Escanes el verano pasado, de la cual se dijo que tenía “piernas de elefante”.

Glamour:
“Este es el recadito que tiene Laura Escanes para los que critican su cuerpo en Instagram”
https://www.glamour.es/celebrities/noticias/articulos/laura-escanes-criticas-instagram/37359

En definitiva, las redes sociales tienen una parte sumamente positiva, siempre y cuando se usen con responsabilidad y respeto. El problema está justamente ahí, que no todo el mundo tiene esas dos cualidades, y por lo tanto convierten estas plataformas en un lugar donde muchas mujeres se sienten juzgadas y acosadas, algo que está muy lejos de ser justo, y que todos deberíamos intentar cambiar.

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