Otros

Nuevos elfos para nuevos tiempos.

Como consumidores de cultura popular, sea en forma de literatura, cine, televisión, videojuegos… es prácticamente imposible a día de hoy encontrar a un individuo que no esté familiarizado de algún modo con El Señor de los Anillos y el universo de fantasía creado por J. R. R. Tolkien. La obra del académico británico sigue siendo popular en nuestros días y sigue inspirando nuevo contenido más allá de adaptaciones cinematográficas o interactivas, hasta el punto de que cuando en una obra del género fantástico no encontramos alguna de las convenciones popularizadas por Tolkien, destaca la ausencia. Notablemente, a Tolkien se le atribuye a menudo la codificación de las razas, más o menos inteligentes, que pueblan estos mundos ficticios. Y precisamente, no fue la ausencia, sino la subversión de los códigos establecidos por Tolkien, fue la que llamó mi atención en 2011, mientras gastaba decenas de horas jugando al videojuego The Elder Scrolls V: Skyrim, la quinta entrada en la saga.

En mis primeras horas de juego, esto se manifestó ante mí en la forma de un elfo, concretamente un Alto Elfo bastante desagradable que el jugador conoce una vez llega al Colegio de Magia y que, si uno desconoce este universo, supondrá en ese momento una introducción bastante cruda al desdén y a menudo desprecio que los individuos de esta raza profesan por cualquier otra. Esas criaturas altas y de cabello brillante que en la obra de Tolkien aparecen como parangón de honradez y sabiduría, en perfecta armonía con la naturaleza, una bendición para el mundo y las razas mortales que los rodean, sufren un cambio radical: su inmortalidad los ha llevado a desarrollar una cultura ultra nacionalista e imperialista, con el objetivo de establecer la predominancia de las razas élficas y su panteón sobre las demás. Unamos esto a la historia de los Elfos Oscuros, repleta de conflictos religiosos y en la que destaca su tradición de esclavizar a razas consideradas menores; y a los Elfos del Bosque, la raza que llevó demasiado lejos la idea de vivir en armonía con la naturaleza, tan lejos que uno de los aspectos más destacables de su cultura es el canibalismo, justificado a sus ojos, porque en la naturaleza no se desperdicia la carne y para ellos eso es lo que cualquier vivo pasa a ser tras la muerte.

Si cogemos estas razas principales de elfos y miramos a sus valores, vemos fanatismo, imperialismo, esclavitud, canibalismo… ideas que aplicadas al mundo de la fantasía épica, y sin contexto alguno, a muchos nos harían ver en nuestra mente a los ejércitos de Sauron cargando contra la alianza de las llamadas razas libres en las primeras escenas de la adaptación cinematográfica de La Comunidad del Anillo; orcos, preparados para aplastar todo lo que es bello y justo en el mundo, y elfos preparados para defenderlo. Pero si los roles normalmente adjudicados a aquellas razas corrompidas por un Señor Oscuro han pasado a los elfos, ¿dónde están ahora los orcos? El universo de The Elder Scrolls rechaza la noción de los orcos como criaturas sin voluntad y los convierte en una raza con su cultura propia. Tolkien trata a los orcos como una simple extensión del Enemigo, lo que los despersonaliza completamente y al mismo tiempo facilita su trabajo como escritor, porque le permite evitar enfrentarse a preguntas como ¿qué pasaría si los orcos tuviesen voluntad para decidir por quién luchar y no fuesen simples marionetas? o ¿cómo sería para un orco intentar llevar una vida normal en este mundo?

Estas preguntas pueden plantearse dentro del universo establecido en la saga de videojuegos precisamente porque los llamados orcos son una raza más, emparentada de forma muy lejana con los propios elfos, y compuesta de individuos con sus propias personalidades y razón. Pero hace falta un detalle más para que estas preguntas sean válidas, y aquí The Elder Scrolls sí recurre directamente a Tolkien, y es que sin esa “mancha” que marca el mismo nacimiento de los orcos y los estigmatiza a ojos del resto de seres sin posibilidad de redención, no cabrían tales preguntas. De esta forma, el mito de creación de la raza toma prestado del Legendarium de Tolkien y les da a los orcos un origen indigno, que junto con su apariencia intimidatoria es suficiente para que a lo largo de los siglos se convirtiesen en una de las razas más marginales de este mundo, desarrollando una sociedad dividida en clanes que forman un “país” devastado en continuas invasiones, con una cultura tribal llena de grandes guerreros, y notablemente, guerreras, herreros y artesanos únicamente valorados desde el exterior como tropas de choque para el campo de batalla y tratados de salvajes.

Tolkien vivió en el mundo de la Gran Guerra, en la que participó brevemente, en un momento de la historia en el que tanto tanques como caballos participaron en las batallas, un mundo en medio de un enorme cambio que disgustaba profundamente al autor que había vivido su vida desde una profunda fe católica y enamorado del entorno rural en el que creció, y esto le llevó a crear un mundo polarizado en el que una fuerza maligna y oscura, conocida para nosotros como industrialización, pretendía destruir todo el verde del mundo, utilizando soldados de pieles negras que solo escondían sus prejuicios racistas para acabar con el mundo de los hombres. Si bien el debate racial en torno a los orcos no le preocupó, sí que me parece curioso saber que no estaba del todo cómodo, como cristiano, con haber creado una raza sin posibilidad de salvación por el mero hecho de ser. Pero la romantización del pasado, la creencia en un ideal superior y la visión del mundo en cuanto a extremos opuestos son ideas oxidadas, de cuyo abandono vemos que pueden nacer narraciones más complejas y adaptadas a tiempos actuales: la inmaculada naturaleza de los elfos se pone en duda, y la brutalidad y sinrazón de los orcos se convierten en las consecuencias de la marginalización.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s