Cine/Imagen/Pensamiento

Time’s (not) up

CEREMONIA PREMIOS OSCARS 2018

«Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie»
Il Gattopardo (1958), Giuseppe Tomasi di Lampedusa

Quienes me conocen saben que soy tremendamente escéptico con la información que llega a través de los medios de comunicación, habitualmente imposible de verificar; pero esta vez es real. Tienen toda la razón. Hollywood ha dejado de ser machista.

Parece que estoy bromeando. Cómo decir semejante sandez después de la avergonzante, incluso desvergonzada, ceremonia de entrega de los Óscar presentada por el Pablo Motos newyorkino. Ha quedado claro que las mujeres siguen sin valer un duro en la industria cinematográfica, pensaréis, y efectivamente tenéis toda la razón. ¿Cómo es, entonces, que ha dejado Hollywood de ser machista? Pues de la misma forma que ha dejado de ser racista. Tras años de polémicas por el reiterado ninguneo que la Academia acostumbra a tener para con las actrices y actores pertenecientes a minorías étnicas, este año nadie se ha quejado. Bueno, alguien se habrá quejado, pero a nadie ha parecido importarle. #OscarsSoWhite terminó con la victoria de Moonlight (Barry Jenkins, 2016), y hasta que en un par de años vuelva la polémica, Hollywood ha acabado con el segregacionismo.

No estoy diciendo que los miembros de la Academia no sean machistas ni racistas, sino que Hollywood, como constructo intangible y únicamente aprehensible a través de los medios de comunicación, no lo es. La única razón que puede explicar que se hable de Time’s Up en el seno de una organización que continúa protegiendo a Dustin Hoffman, Casey Affleck o James Franco, es que las individualidades que la conforman no participen de ella. «Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad», decía Goebbles, pero en este caso ni si quiera hay mentira: la entidad llamada Hollywood no ha sido propiamente machista, sino que los que lo han sido son sus miembros.

Esta reflexión puede ser polémica y un tanto rebuscada, ya que la Academia estadounidense es el microcosmos en el que se desarrollan las actitudes que deberían atribuirse al organismo que las subsume; pero si esto fuera así, habría un interés real en expulsar a quienes tuvieran actitudes inadecuadas. Y no lo hay. Les llegó con expulsar a un par de chivos expiatorios. Así es como Hollywood ha matado al patriarcado. Volverá cuando se destape algún que otro escándalo, pero mientras tanto será un organismo depurado, libre del estigma de la falocracia pero formado casi en exclusiva por machistas.

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