Otros

Happiness

1257_video_620x350¡Sois ratas!… Nos dice Steve Cutts. Y por lo visto funciona. Su corto animado ha superado en difusión en las redes a sus anteriores obras. Aunque posee un estilo plástico bien definido y versátil, dejaremos los análisis formales para otros.

Las fábulas, desde Esopo, han brindado a la humanidad una fecunda fórmula narrativa, coloreada por las figuraciones de los más pintorescos animales y coronada por una guindilla estética denominada moraleja. En ocasiones el receptor se siente mono, conejo, león, hormiga, siempre al capricho de la alegoría pertinente. Así fue al menos desde la antigüedad hasta el siglo XVIII y aún más tarde. Sin embargo Cutts, agudo como siempre en su percepción de la lógica del mundo contemporáneo, decide que es el momento de fabular solo sobre las ratas, miles de voraces roedores persiguiendo la felicidad.

Laberintos llenos de marcas comerciales guían a marabuntas de ratas hacia metas que sirven de vórtices a todas y cada una de sus voliciones. El Rattus económicus lucha por el éxito en un mercado de felicidades escasas en el que la competencia es el único mecanismo redentor. La velocidad previene la disidencia ratonil. Siempre existe un trozo de queso más jugoso un poco más allá y el previo pasa a carecer de atractivo. Llegados al ecuador del corto es imposible no recordar ciertas palabras de Thorstein Veblen: “Durante toda la evolución del gasto ostensible, tanto de bienes como de servicios o de vida humana, se da el supuesto obvio de que para que un consumo pueda mejorar de modo eficaz la buena fama del consumidor, tiene que ser de cosas superfluas. Para producir buena reputación, ese consumo tiene que ser derrochador.”.El énfasis es nuestro. Fue escrito hace más de un siglo.

A riesgo de destripar la obra de Cutts se debe mencionar la genial moraleja final, con la rata protagonista cayendo en la trampa del trabajo asalariado, de vuelta al ciclo de búsqueda eterna. Con todo, la verdadera moraleja sea quizás que nosotros, las ratas, después de mirarnos en el espejo de la fábula, seguimos cayendo en la trampa. ¿Quién no ansía la felicidad?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s