Otros/Pensamiento

El perfil del crítico. El gran aliado de lo nuevo

       De muchas maneras, el trabajo del crítico es ‘sencillo’. En ocasiones. Se apoya en el trabajo de otros, se arriesga poco y, a menudo suele disfrutar de una posición superior a aquellos que ofrecen su trabajo -y consecuentemente a ellos mismos- a su juicio. El crítico se aventura fácilmente con las apreciaciones negativas que, para qué negarlo, suelen resultar más entretenidas de escribir y leer. Sin embargo, esto no hace más fácil su trabajo. Todo lo contrario. La agridulce verdad que la crítica enfrenta es que, en el gran orden del arte, la pieza de chatarra más estúpida e insustancial es probablemente más significativa que la crítica que la designa como tal. ¿Dónde queda entonces la verdadera virtud de la crítica? ¿Es un mero filtro del gusto artístico o se le supone una tarea hacia su público?

         En El crítico como artista de Oscar Wilde, los protagonistas Ernest y Gilbert discuten sobre la naturaleza de la crítica. Gilbert la defiende, y la describe como un acto de creación puro, que puede enaltecer la obra a la que se refiere y hacer que el lector aprecie su encanto desde un ángulo distinto al que nunca habría contemplado.

        Sin embargo, existe una faceta en la que el crítico realmente se compromete para con su público, y no es otra que en el descubrimiento y apología de lo nuevo. El mundo es a menudo hostil hacia el nuevo talento, las nuevas corrientes, las nuevas creaciones. El impresionismo no se llama así porque un día Monet se levantase inspirado y decidiese que le sentaba bien. Fue Louis Leroy, tras ver su Impresión, sol naciente, el que lo denominó así: «Que représente cette toile? Impression! Impression!». Se estaba burlando de él. Y el golpe sobre la mesa que supuso el impresionismo fue algo de lo que la crítica tardó décadas en recuperarse. Toda la obra de Andy Warhol parece estar hecha para desafiar las convenciones de la crítica y la percepción que se tiene de la propia obra de arte. En el cine es habitual encontrarse con obras que recibieron críticas tibias en su día y que hoy son clásicos incuestionables. ¿Son los críticos ineficaces? ¿Ineptos, incluso?

      Si la crítica nos ofrece una posibilidad de argumentación que nos ayude a crear nuestras propias reflexiones y, sobre todo, experiencias, entonces el crítico debe ser el gran aliado de lo nuevo. Porque lo nuevo necesita más amigos.

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