Publicidad/Sociología

¿VERAZ, LEGAL, HONESTA Y LEAL?

La publicidad es el arte de convencer a gente para que gaste el dinero que no tiene en cosas que no necesita“.

Will Rogers

La publicidad la encontramos en todas partes, nos rodea, nos invade incluso; nos molesta en muchas ocasiones. ¿Quién no se ha exasperado alguna vez cuando, en lo más interesante de la serie o programa que está viendo por televisión, los anuncios le hacen “despertar” de su ensimismamiento? Mucha gente, la mayoría me atrevería a decir, cambia de canal, hace alguna que otra tarea doméstica o, simplemente, aprovecha para ir al baño. No solemos prestar demasiada atención, pero la publicidad sigue estando ahí.

La publicidad es un lenguaje cuya función es comunicar, y más concretamente, en este caso, influir en el espectador. Más allá de una mera estrategia comercial, ésta trata de influir en nuestros hábitos, en nuestra manera de pensar y ver la vida. Un poder inmenso del que muchas veces no somos conscientes pero con una preponderancia que si no analizamos minuciosamente puede suponer un grave peligro social.

Desde hace una temporada –he de reconocer que veo la tele quizás más de lo que debiera– la publicidad me llama enormemente la atención, incluso disfruto viendo los anuncios, analizándolos e interpretándolos. Unos me gustan evidentemente más que otros, por su estética o por lo que sea; pero aquellos que realmente me llaman la atención son los que, tras varios visionados, me hacen ver mensajes, tal vez, intencionadamente ocultos.

La publicidad está íntimamente relacionada con nuestra percepción de la sociedad, se adapta a ella y en gran medida la manipula a su antojo. En este sentido, una nueva categoría de productos lleva, desde hace un tiempo, abriéndose camino en el mercado; es el caso de los anuncios de tarifas de internet y telefonía. En la era digital en la que vivimos, donde todos queremos/necesitamos estar “conectados”, es normal que la oferta de este tipo de productos haga su presencia en nuestros medios de comunicación. Para abordar este asunto, hecho mano de tres anuncios en los cuales podemos ver claramente el asunto del que venimos hablando.

Empecemos por un spot presentado por la empresa de telefonía Yoigo que, desde el primer visionado capta nuestra atención, quizás por su peculiar escenografía colorista, quizás por su canción, tan absurda como pegadiza, llegando a transmitirnos hasta cierto entusiasmo. Pero, analizando más allá de lo meramente estético, si nos fijamos en su contenido nos encontramos con un numeroso grupo de individuos uniformados que, coreográficamente como si de un desfile militar se tratase, caminan al unísono en una misma dirección con la mirada clavada en un punto fijo, absortos completamente de lo que tienen al lado. En determinadas ocasiones se entrecruzan, más en ningún momento se llega a establecer relación alguna entre ellos.

Otro caso sería el llevado a cabo por la naciente compañía telefónica Lowi que mediante un spot caracterizado por la sencillez que proporciona un dibujo animado se adentra en el entorno doméstico cotidiano. Lo que nos encontramos es una pantalla en negro mientras unas voces en off nos recrean la conversación de una pareja. Un hombre nervioso afirma que hay alguien más con ellos, lo que la mujer, por su parte niega. Para resolver el conflicto optan por encender la luz, encontrándose con que, lo que había entre ambos no era otra cosa que 1GB gratuito que se había colado en su cama. Ante este obsequio reaccionan con entusiasmo, sin dar ningún tipo de importancia a que tal elemento no hace otra cosa que imprimir una distancia física entre ambos.

Finalmente, el último ejemplo sea quizás el más conocido de los ya presentados. Desde hace unos meses se ha hecho viral el anuncio de la tarifa Love, de Orange, fácilmente reconocible por echar mano del mundialmente conocido tema de los Beatles All you need is love, tal vez con la intención de internacionalizar también su producto. En una de las muchas variantes de este spot se nos presenta un casting en el que el representante del jurado rechaza sistemáticamente a todos aquellos participantes que presentan su versión de la canción hasta que entra en escena una mujer de mediana edad, móvil en mano, presentando a su hija, la cual lo ensimisma enormemente.

Lo que en un primer momento puede llegar a conmover al espectador, no es más que una evidencia de la sociedad que nos circunda, donde las relaciones interpersonales brillan por su ausencia frente al triunfo de nuestra nueva y peculiar manera de “relacionarnos”.

Muy pronto la televisión, para ejercer su influencia soberana, recorrerá en todos los sentidos toda la maquinaria y todo el bullicio de las relaciones humanas”.

Martin Heidegger.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s