Construcciones/Espacios/Otros

Brindemos por la catástrofe

El Roto III

El Roto (El País, 11 de abril de 2016)

“No se sabe si fue un bombardeo o el diseño de un arquitecto”, “¡Pero qué maravilla!” Así rezaba una viñeta de El Roto publicada en El País el 11 de abril de 2016. Los porqués de que Andrés Rábago diseñe esta viñeta seguramente sean múltiples pero yo me quedo con este: porque el arquitecto se inspira en el desastre para embriagarnos con su creación convirtiendo el dolor en belleza pero, ¿puede ser el dolor algo bello? Sí, sin duda. ¿Debe ser la misión del arquitecto convertirlo en belleza? No, no lo creo. No quiero que sea ésta su misión pues las catástrofes y los desastres son sucesos lamentables que dejan un daño tremendo, se llevan ciudades, personas e historias y es por esto que creo que la tarea del arquitecto es la de cerrar heridas y cicatrizar los dolores.

Imagínense por un momento, mezclándose con el sueño faraónico y fantasmagórico de Manuel Fraga Iribarne, un edificio cuyo diseño se inspira en el impacto de un tren en una curva. No es un monumento conmemorativo sino un edificio de carácter civil, diseñado por un arquitecto de renombre e inspirado en el fatídico desastre de Angrois de la tarde del 24 de julio de 2013. Esto no ha pasado, no se asusten, pero podría suceder y podríamos estar aquí para verlo. El polaco Libeskind, cuyos diseños recuerdan a violentos accidentes ferroviarios, se inspiraba en uno cuando hizo el Felix Nussbaum Haus (Alemania, 1995-1998). Y, aunque el proyecto está dotado de una gran carga simbólica debido a la condición del pintor Nussbaum y la de su familia como judíos que vivieron el holocausto, me pregunto si no podía el arquitecto encontrar la inspiración del diseño en otro acontecimiento menos fatídico (y en voz bajita me digo que ni siquiera se planteó el significado de tomar a la catástrofe como musa).

De arquitectos que se inspiran en accidentes de trenes a Rem Koolhaas y su estética stealth, llamada así por el F 117 Stealth, un caza invisible de ataque estadounidense que estuvo de misión en Panamá, fue a la Guerra del Golfo, a la de Kosovo, invadió Irak y cuyo diseño es el origen de la Casa de la Música de Oporto y de la Biblioteca Central de Seattle entre otros. ¿No nos estaremos pasando un poco con esta celebración del desastre? Visto lo visto, no le falta razón a Luis Fernández-Galiano al decir que la arquitectura del Siglo XXI tiene tantas luces como sombras. Si para mí el objetivo del arquitecto es el de soñar los sueños de los demás, un poquito los suyos (aunque no mucho), restañar heridas y recuperar lo perdido, es inevitable, pues, que me resulte violenta la necesidad de revolcarse en las pesadillas y en las catástrofes para alzar un edificio.

Libeskind

Felix Nussbaum Haus. (Libeskind, Alemania, 1995-1998)

Stealth

F 117 Stealth

Biblioteca Central Seattle

Biblioteca Central de Seattle (Seattle, Rem Koolhaas, 2004)

Oporto, Casa da Musica

Casa da Música (Oporto, Rem Koolhaas, 2005)

La noche del 12 de agosto de 1961 se levantaba en Berlín un gigantesco muro de 155 km conocido como “muro de la vergüenza” que dividía la ciudad en dos, en 1989  se producía la caída, familiares y amigos se reencontraban después de veintiocho años de separación y en agosto de 2007 en el París Match podíamos ver a Gorbachov dentro de un coche antiguo, con un Louis Vuitton a su lado y el Muro de Berlín como paisaje. Era la campaña de la famosa firma de bolsos y fue el propio Gorbachov quien propuso posar ante el Muro pues “le gustaría que le recordasen por haber sido uno de los artífices de su caída”. No consigo encontrar muchas diferencias entre esta portada del París Match y, por ejemplo, los selfies en el Monumento del Holocausto (del arquitecto Peter Eisenman). El acto en sí no es muy diferente pues, al fin y al cabo, ¿no es la intención final de perpetuarse en el tiempo lo que les une? ¡Qué miedo nos da que nos olviden!

Por un lado tenemos a arquitectos que se inspiran en desastres para levantar sus diseños y, por otro lado, el mundo del selfie que encuentra su lado más inhumano en puntos como el campo de concentración de Auschwitz o el Memorial de Eisenman pero, ¿qué tienen en común estas dos actuaciones del ser humano? Aquí lo evidente es encontrar lo común en la obra arquitectónica como escenario pero no pasemos por alto que ambas caras nos muestran la vulgarización del dolor de los otros. Por eso me gusta el trabajo de Shahak Shapira, un cómico y escritor israelí que rastreó Twitter, Instagram y Facebook buscando estos selfies chabacanos para, haciendo uso del Photoshop, darles la vuelta. El resultado es crudo, irónico y una crítica mordaz a la vulgarización del daño.

Shapira

Shapira III

Shapira IV

Como decía al principio de toda esta retahíla de ejemplos, quizá la tarea del arquitecto sea diferente a la de un pintor o un escultor; quizá tenga que ser filósofo, urbanista, antropólogo; quizá tenga que dejar de ser egoísta y empezar a pensar en los sueños de los otros. A estas alturas del cuento puede que nos hayamos pasado un poquito con ese brindis por el desastre, ¿y si deja de darnos picor hablar de límites? Porque los hay y estos selfies o esa obsesión por inspirarse en desastres, para mí, se pasan de la raya y, como le decía Joey a Chandler en Friends, te has pasado tanta de la raya que la raya es solo un puntito para ti. Así es para nosotros. Un puntito invisible. Como lo son los otros. ¿Qué vamos a hacer cuando no nos quede nada? Cuando la lluvia de abril nos moje los hombros y nos encojamos sin saber qué hacer. ¿Qué haremos cuando nos demos cuenta de los errores y no podamos torcer el gesto desaprobándolos? Cuando solo nos quede el grito silencioso, el qué hemos hecho. Si todo esto va a ser así, si vamos a seguir imponiendo modelos y dejar que éstos se recreen en miserias en vez de lamer las heridas y curarlas, si vamos a dejar de pensar en el otro y los otros, brinden ustedes porque yo no y, como decía Mafalda, que paren este mundo que yo me bajo. Y lo haría sin pensármelo si  pudiese irme a un lugar en donde el frío no congele, se pueda fumar y de fondo suene Way down in the hole una y otra vez.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s