Pensamiento

Bienvenidos a la generación del postureo.

En los últimos años ha crecido exponencialmente el número de personajes públicos que, gracias a las “maravillas” de internet, han hecho de contar su vida un negocio más que rentable y que se expande no sólo a través de youtube sino de todas las redes sociales como instagram, twitter, facebook, etc. Pero este nuevo negocio no termina ahí sino que trae consigo la creación de todo un icono que hace de su nombre una marca con la que sacar líneas de ropa, perfumes, accesorios e incluso libros.

Personas que nos muestran en las redes sociales sus opiniones sobre moda, conciertos o las últimas ciudades que han visitado, todo acompañado de fotos perfectas con poses estudiadas, vídeos de sus hoteles, vuelos, visitas por diferentes lugares del mundo… Son ellos los que poco a poco se han hecho con la dirección de la moda, de lo que debemos o no debemos usar, de lo que se llevará la próxima temporada, las ultimísimas novedades en cuanto a maquillaje y peinado… Son estos personajes que, en muchos casos, sin mayor mérito que el hecho de saber escoger bien la ropa, ser fotogénicos o contar con cierta espontaneidad y soltura delante de una cámara y, sobre todo, saber mantenerse siempre dentro de lo que llamamos ahora, postureo. Son todos ellos los que forman lo que hoy en día se conoce como “influencers”.

Centrándonos en el campo de las “bloggeras, influencers” deberíamos hacernos una pregunta. ¿ En qué momento comenzamos a darle más importancia a lo que dos o tres lleven puesto en su última foto a lo que nos puede gustar o no de una tienda de ropa? Estos personajes nos dicen en sus posts lo que se lleva y cómo debe llevarse aunque, claro, a ellas siempre les queda bien todo lo que enseñan. Son las cosas que muestran en las fotografías o vídeos las que se agotan rápidamente en las tiendas, las que vas por la calle y encuentras a 20 chicas en 10 minutos con la misma chaqueta, blusa o sandalias que tú misma llevas porque se la has visto a esa bloggera que tanto te gusta.

¿Qué es lo que nos impulsa a seguir a todas estas personas, a estar atentos a sus publicaciones y sabernos su vida como si fuesen nuestros amigos? ¿ Estaríamos igual de atentos si se tratase de una persona cuyo perfil en las redes sociales hablase de temas como política, cultura o arte?

Vivimos rodeados y condicionados por los medios de comunicación y por todas las redes sociales a las que podemos acceder con un click en la pantalla de nuestro smartphone. Podemos acceder a todo cuanto queramos; saber el resultado de unas elecciones, las últimas noticias de lo que ocurre en el mundo o, simplemente, el tiempo que hará toda la semana en cualquier ciudad. ¿ Por qué teniendo la capacidad de acceder a todo en la palma de la mano nos interesamos por lo que sólo sirve para entretenernos un rato o saber lo que está de moda en ese momento? Sencillamente porque no nos interesa meternos en temas complicados, en artículos que nos obliguen a centrar por un momento la atención en lo que estamos leyendo y que necesite de nuestra capacidad intelectual para ser comprendidos. En lugar de conocer la situación política o económica en la que se encuentra nuestro país, nos ponemos a ver vídeos del último viaje de la bloggera que nos gusta y que enseña las mil y una maravillas de viajar e ir de festivales por el mundo algo que, en su gran mayoría, aquellos que ven el vídeo no pueden permitirse pero, igualmente, siguen reproduciéndolos; mientras tanto a la hora de comer cambiamos de canal porque empiezan las noticias y nos aburre verlas y conocer lo que ocurre en el mundo y eso también interesa a quienes no quieren que conozcamos más allá de lo que vemos en facebook o instagram.grazia-egobloggers.png

Puede que no convenga que las jóvenes mentes conozcan más que lo que quieren que sepamos, que no veamos más allá y sigamos con la idea de ser ricos con 25 años como las personas a las que seguimos en las redes sociales. Quizá no interesa que nos interesemos por la política, la lucha por los derechos, la situación de los refugiados o la mala formación universitaria “gracias” a un nuevo plan de estudios. Quizás no interesa que despertemos de nuestra burbuja que nos mantiene pegados a las redes sociales para que no hagamos oír nuestras voces antes los problemas a los que se enfrenta el mundo.

¿Quizás vivimos en una sociedad basada en el interés del desinterés?

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