Imagen/Redes

#InstaArt. Historias de artistas en red.

Las redes sociales se han convertido en el mayor intercambio de datos e imágenes de la historia. A día de hoy Instagram se codea como una de las redes sociales más utilizadas del mundo, con una cifra de más de seiscientos millones de usuarios. Cada día se comparten en esta plataforma decenas de millones de imágenes y vídeos que buscan la aprobación del resto de usuarios. Instagram ha generado así una “macrogalería” en la que galerista y artista son un mismo usuario.

Hoy casi cualquier artista tiene Instagram y otras redes sociales como Facebook o Twitter. Hay artistas que simplemente suben fotos suyas posando en el último museo que han visitado o tomando algo en una cafetería y aún así son seguidos por miles de usuarios como Yoko Ono (con 301 mil seguidores) o Jeff Koons (211 mil). Otros artistas se dedican a subir fotos de sus obras ya realizadas, grupo en el que podríamos incluir a Banksy, quien, a pesar de que nadie ha visto su cara, tiene una cuenta con tan solo 46 publicaciones pero con más de un millón de seguidores. Por otro lado, hay artistas que se sirven de Instagram y del resto de aplicaciones para no solo dar a conocer su obra, sino para también mantener conversaciones con sus followers, buscar nuevos referentes y hacer publicidad de los últimos proyectos en los que están trabajando. Podemos decir que Instagram se ha convertido en una de las mayores herramientas de difusión y promoción de los artistas y su obra.

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Perfil de Instagram de la artista Yoko Ono.

En agosto del año pasado Instagram presentó al mundo la nueva herramienta de la aplicación: Instagram Stories, que se creó para competir con Snapchat, copiando su formato de imágenes y vídeos de corta duración que desaparecen del perfil pasadas las 24 horas. Con Instagram Stories el artista va más allá y pasa de subir fotos de sus obras terminadas a subir las fases de su proceso creativo. El hecho de que estos vídeos caduquen permite al artista mantener a sus seguidores informados de sus últimos movimientos sin tener que llenar su cuenta de contenido que no le interesa hacer fijo, el cual podría estar formado por vídeos del artista pintando o distintas fotos que muestran la evolución de una obra. Muchos usuarios de Instagram buscan mantener un perfil lo más estético posible e Instagram Stories les permite no ensuciarlo de contenido banal que aún así quieren hacer llegar a sus seguidores.

Alexa Meade es una de esas artistas que comparte en Instagram Stories los pasos que va realizando mientras crea sus obras. Su trabajo se basa en, como ella dice, “pintar directamente sobre sus sujetos para crear la ilusión de que personas reales y espacios 3D parezcan pinturas de dos dimensiones”. En sus Stories podemos ver a la artista californiana agarrar el pincel y hundirlo por primera vez en un bote de pintura, permitiéndonos asistir así a la primera pincelada de una obra, a su fase más incipiente. Mediante las pequeñas pantallas de nuestros smartphones acudimos al taller de la artista. Vemos a Alexa pintar directamente sobre los sujetos y distribuirlos en el espacio para después disparar con su cámara. Es entonces cuando sus personas y objetos existen tanto en tres como en dos dimensiones.

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Capturas de pantalla de los Instagram Stories de la artista Alexa Meade.

En su feed también podemos ver fotografías de algún momento concreto del proceso, pero esto era algo que ya realizaban muchos artistas antes del nacimiento de Instagram Stories. Lo interesante de esta nueva herramienta es que somos espectadores de un presente que se esfuma al día siguiente. El artista comparte vídeos que desaparecen a las 24 horas, manera que la documentación que tenemos sobre este proceso creativo se pierde para siempre. Un seguidor sí puede hacer una captura de pantalla de una fotografía subida a Instagram Stories, pero no puede hacer nada con los vídeos en los que el artista se deja llevar por el éxtasis de la creación. Al igual que las performances necesitan la fotografía y el vídeo para ser documentadas, con Instagram se documenta el proceso creativo de las obras. Se documenta una performance en la que se está realizando una obra de arte plástica y tangible. Pero la performance ya no es la única cosa efímera, ya que ahora es la propia documentación la que se convierte en algo efímero que desaparece con el transcurrir de las horas. Esta documentación en vídeo se vuelve accesible solo para el artista, en caso de que guarde el vídeo original en su cámara u ordenador, sino se habrá perdido para siempre.

Con Instagram estamos ante el trabajo diario de los artistas. Se convierte en una ventana al taller sin necesidad de desplazarse con un equipo de vídeo para grabarle trabajando en su taller, algo que se hacía anteriormente con los considerados grandes artistas por la Historia del Arte como se hizo con Picasso en la película Le Mystère Picasso (1956, H.G. Clouzot). Hoy nadie tendría que ir al taller de Picasso para grabar la realización de sus pinturas ya que él mismo se ocuparía de subir a Instagram Stories cientos de vídeos diarios para sobrealimentar esa idea de genio que tanto se le ha atribuido. La expansión de Instagram ha permitido el nacimiento de una nueva manera de hacer llegar el arte, saliendo directamente de las manos del artista hacia la pantalla del teléfono móvil del espectador. Las obras se difunden como recién salidas del horno, cambiando el modo de comprender el arte, volviéndolo más accesible y cada vez menos elitista ya que cualquiera en la red puede acceder a este contenido y generar su propia opinión. Los usuarios de Instagram consumen cada vez más este contenido y van saltando de perfil en perfil entrando en las cuentas de artistas, galerías, museos y comisarios. Incluso desde el buscador de Instagram uno puede asistir a todas las ferias de arte del mundo con tan solo escribir un hashtag.

Para el artista, Instagram Stories se convierte también en una herramienta de trabajo ya que muestra los proyectos en los que está trabajando para que los galeristas y los posibles compradores vean y valoren su trabajo. Mediante su perfil, difunde su obra y mantiene contacto con el resto de personalidades de su círculo. Artistas y galerías se siguen mutuamente en las redes y se mencionan los unos a los otros consiguiendo no solo aumentar el número de seguidores, sino también el rango de alcance de sus cuentas. Con las redes sociales estamos viviendo el momento de máxima divulgación del arte, pero a precio de like.

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Capturas de pantalla de los Instagram Stories de la artista Alexa Meade.

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