Pensamiento/Sociología

En escena: Un hombre blanco trajeado, una mujer asiática vestida de manera informal y nuestros prejuicios.

Supongamos que somos un estudiante participante en un programa de intercambio a nivel mundial y tenemos que acoger a otro estudiante para llevar a cabo este proceso. Nos informan de que será un estudiante alemán y con bastante probabilidad esa información ya creará en nosotros una serie de expectativas acerca de cómo será esta persona. Por lo pronto, dichas expectativas serán muy diferentes a sí se nos comunica que el estudiante será estadounidense o japonés. Probablemente esperemos encontrarnos con alguien de tez muy blanca, ojos claros y cabello rubio. Seguramente anticipemos una carencia notable de sentido del humor, seriedad, gran disciplina y daremos por hecho que esta persona es especialista en cerveza. Estos puntos serían compartidos por otros estudiantes que se viesen en esta misma situación. Según fuésemos conociendo a nuestro compañero veríamos si esas expectativas y predicciones originales son acertadas, o si tendríamos que ir corrigiéndolas conforme la información procedente de dicho individuo las vaya desconfirmando, es decir, tendremos ocasión de contrastar si el estereotipo “alemán” es de utilidad a la hora de entender a un individuo perteneciente a esta categoría.

Los estereotipos son ideas o imágenes mentales que un individuo construye acerca de otros y son, a su vez, una versión muy sencilla de la realidad. Se transmiten socialmente de forma generacional y provocan afirmaciones generales, negativas o positivas. Un estereotipo no tiene por qué ser completamente falso pero siempre será limitado e incompleto. De esta forma suelen generarse prejuicios que inducen a emitir un juicio sin tener la suficiente información que lo sustente. Los estereotipos y prejuicios pueden estar relacionados con diferentes aspectos, ya sea, raza, nivel económico, sexo, religión, política, etc.

Cualquiera que últimamente haya estado medianamente conectado a los medios de comunicación y redes sociales habrá visto el ya famoso vídeo en directo de la BBC que tiene como protagonista al profesor de ciencias políticas Robert Kelly, a su esposa Jung A-Kim y a las hijas del matrimonio.

Su intención era hablar sobre la decisión de la Corte Constitucional surcoreana de destituir a la presidenta Park Geun-hye pero la divertida e inesperada irrupción de las niñas en la habitación donde su padre era entrevistado y la salida forzosa de las mismas a manos de su madre ha hecho de esta espontánea secuencia, que apenas dura un minuto, el momento más memorable de la entrevista, y por consiguiente se ha convertido en uno de los vídeos vírales más graciosos en lo que va de año.

Las imágenes dieron la vuelta al mundo, mientras los medios y los ciudadanos especulaban sobre la identidad de esta mujer de raza asiática. La mayoría dieron por hecho que se trataba de la niñera de la familia, mientras, en las redes sociales, se comentaba lo asustada y enloquecida que estaba e incluso se criticaba duramente la forma en que saca a las niñas del lugar. Hasta el prestigioso diario británico Time se hizo eco de estas suposiciones.

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¿Por qué todos asumieron que esta mujer era la niñera en lugar de su esposa?

Supongo que nuestra mente simplemente se acogió a las estadísticas, un matrimonio mixto en cuanto a raza suele ser raro, por el contrario, una persona de rasgos asiáticos ejerciendo labores domésticas es más habitual en nuestro país.

Soraya Chemaly, escritora, activista y directora del Women’s Media Center Special Project trató este tema desde la perspectiva del género y de la raza en un blog para la edición estadounidense del HuffPost. Ella misma confundió a Jung A-Kim con la niñera y posteriormente se disculpó: “Me equivoqué donde no debía y tengo que reflexionar bien sobre lo que esto significa”. Chemaly derriba los estereotipos de género y raciales, y cómo nos afectan a la hora de ver las relaciones de hoy en día: “La distinción entre ‘mujer’ y ‘niñera’ es de estatus, relativa tanto a los hombres como a otras mujeres”.

Asimismo, la escritora explica que los matrimonios interraciales siguen estadísticamente fuera de cualquier marco de referencia para la mayoría de la gente, así que esto también influye en nuestra percepción: “Si el hombre y la mujer del vídeo tuvieran el mismo aspecto étnico, poca gente se habría parado a pensar si estaban o no casados”.

También es notable el desequilibrio en cuanto a la vestimenta de ambos, el viste un traje mientras ella lleva ropa informal, de trabajo, con lo que parece ser un trapo atado a la cintura y peinada con una coleta, peinado de “hacer cosas”. Quizá un equilibrio en el vestuario haría ver esta escena desde otra perspectiva. También cabe destacar que los rasgos de las niñas no son notorios en el vídeo a simple vista.

Por último, su forma de salir de escena es bastante clave en el asunto. La mujer cierra la puerta de forma muy atropellada, prácticamente arrastrando su cuerpo por el suelo, una posición que podría identificarse de inferioridad, sobre todo, cuando el primer plano está ocupado por un varón blanco, europeo, ataviado con corbata y en postura solemne.

Podría decirse que nuestra mente al visualizar los hechos, rellena los huecos, y crea una escena a su antojo basada en  estereotipos.

¿Que papel protagoniza Jung A-Kim, para ti, en esta historia?

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