Cine

EL HUEVO DEL ÁNGEL. Sobre la fe quebrada

“La potestad suprema le arrojó de cabeza, envuelto en llamas, desde la bóveda etérea, repugnante y ardiendo, cayó en el abismo sin fondo de la perdición, para permanecer allí cargado de cadenas de diamante, en el fuego que castiga; (…) Su sentencia, sin embargo, le tenía reservado mayor despecho, porque el doble pensamiento de la felicidad perdida y de un dolor perpetuo le atormentaba sin tregua. Pasea en torno suyo sus ojos funestos, en que se pintan la consternación y un inmenso dolor, juntamente con su arraigado orgullo y su odio inquebrantable. De una sola ojeada y atravesando con su mirada un espacio tan lejano como es dado a la penetración de los ángeles, vio aquel lugar triste, devastado y sombrío; aquel antro horrible y cercado, que ardía por todos lados como un gran horno. Aquellas llamas no despedían luz alguna; pero las tinieblas visibles servían tan sólo para descubrir cuadros de horror, regiones de pesares, oscuridad dolorosa, en donde la paz y el reposo no pueden habitar jamás, en donde no penetra ni aún la esperanza.”

El paraíso perdido, John Milton

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Bajo las ruinas de una vieja ciudad unos soldados cazan sombras fantasmales gigantes en forma de pez, sirviendo de fondo laberíntico para una niña lánguida de pelo blanco quien protege un misterioso huevo que se convierte en el objetivo de destrucción de un enigmático soldado, quien insiste en conocer su contenido. Esto podría ser el resumen más simplista de El huevo del ángel, creada en 1985. Aun así estamos hablando de una animación que se aleja radicalmente de lo convencional.  Tenshi no tamago, su título original en japonés, magnetiza al espectador en una experiencia de profunda melancolía e identidad.

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Mamoru Oshii, uno de los padres del existencialismo en el anime japonés cuyo trabajo es parte de la educación de cualquier amante del anime, ha dirigido iconos como Ghost in the Shell (1995), Ghost in the Shell II: Innocence (2004) o Avalon (2001) entre otros.  El huevo de ángel destaca por una impresionante visión personal abrazada al amor al arte con la colaboración del diseñador Yoshitaka Amano (Gatchaman, Vampire Hunter, Final Fantasy) y el compositor Yoshihiro Kanno manteniendo una integridad artística descomunal sin fecha de caducidad. Un viaje surrealista a través de una melancólica escenografía y enigmático simbolismo abierto a interpretaciones individuales equilibradas bajo una perfecta música espiritual y ambiental que complementa el misterio de rompecabezas al que nos enfrentamos.

vlcsnap-2010-04-09-04h15m53s155El anime centra su principal esfuerzo en la creación de un microcosmos responsable de transmitir un animismo decadente, un sueño surrealista inundado de sombras que bien podrían recordar a los vacíos metafísicos de Giorgio de Chirico bajo una impactante sensación de una pesimista soledad. Debido al mínimo diálogo, gran parte del significado se retrata a través lo plástico y sonoro, lo que la convierte en una obra de animación profundamente visual. El azul constituye un motivo cromático permanente en toda la película, hábil en los contrastes melancólicos, la muerte y sus sombras. Extrañas criaturas en forma de ave que habitan en misteriosas cáscaras translúcidas, bosques de arquitecturas pasadas, la aparición estoica y taciturna del acero o las marionetas de pescador que adornan la ciudad y que de vez en cuando cobran vida y participan en una suerte de pantomima donde tratan de atacar a la sombras de pez que se pasean por las fachadas, el vidrio y los tarros de mermelada. La gran cantidad de interpretaciones que se puede extraer de varias imágenes significativas como el árbol, el ángel fosilizado, el océano y leitmotiv del huevo son casi infinitas, pero existe una cierta coherencia narrativa que nos deja con una historia íntegra. El huevo del ángel pasa una fase significativa de construcción hacia un clímax crítico donde se narra la historia del arca de Noé antes del verdadero golpe final: el mundo perece bajo una estatuaria de lo que antes pareció haber sido vida.

-¿Dónde se posó el pájaro? O tal vez se debilitó y fue  tragado por las aguas, nadie lo podrá saber. Así la gente  esperó a su regreso, y esperamos y crecimos cansados de esperar.Se olvidaron que habían lanzado al ave, incluso se olvidaron de que había aves y un mundo hundido bajo el agua. Se olvidaron de dónde venían, cuánto tiempo habían estado allí (…) hace mucho tiempo que los animales se han convertido en piedra. (…) Tal vez fue un sueño. Tal vez tú, yo y los peces    sólo existen en la memoria de una persona que se ha ido. Tal vez nadie existe realmente y  sólo está lloviendo fuera. Tal vez el pájaro nunca existió en absoluto-

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Oshii parece haber producido este anime como una meditación sobre la fe, llevando finalmente a la audiencia a entender que bajo el velo de un abismo de aire esotérico existe un rechazo personal a la deidad por parte del director, quien alguna vez había soñado con la llamada del cristianismo  y cuyo sueño  permanecía ahora en forma de huevo resquebrajado y en mil pedazos. El snapshot20090209145638anime construye un mundo que en última instancia se divorcia de la historia bíblica conocida con su intención de renunciar lentamente a los fundamentos teológicos para abrazar una nueva esencia posthumana.  En general, esta búsqueda infructuosa de valores de identidad, visto en muchas de las películas de Oshii, también parece apoyarse en un profundo escepticismo . La misteriosa niña que protege el huevo, víctima del guerrero visto como una personificación epistemológica que sentencia cierta distopía, excede de una candidez que insufla la idea de fe ciega en  lo aparente, insistiendo hasta el último momento en proteger un frágil secreto que al final quiebra alegando a la desesperación existencial de perder la fe en los antiguos valores revelando su vacío. Dios, tal vez actuando de acuerdo con las falsas esperanzas y el nihilismo de Oshii, se aparta sin decir una sola palabra.

Muchos animadores japoneses se suscriben a la teoría de que la animación japonesa no se esfuerza en ofrecer experimentaciones complejas. El huevo del ángel fue objeto de una creación artística sin precedentes para un Japón que basaba  la mayoría de su animación en lo contrario bajo un contexto de puro entretenimiento donde cualquier escaso atisbo de evocaciones metafísicas  no favorecería al crecimiento de popularidad e ingresos. Hay quienes incluso insisten que el anime se dirige a un público extravagante en gustos que excede lo obsesivo-compulsivo bajo temáticas sexistas, depravadas y banales. Quien dude de ello visite el documental Otaku no imagesVideo (1991) o el irónico corto MeMeMe! (2015) para verificarlo.  Aunque en la actualidad sigue latente el prejuicio de la animación como un vacío sin fondo alguno sin verdadero contenido , existen miles de recursos con los que contraatacar y defender el anime como un arte íntegro, bello y reflexivo , sirvámonos  de otros teoremas como Neon Genesis Evangelion (1995), Serial Experiments Lain (1998), Texhnolyze (2008), entre otra ingente cantidad de títulos que prometen verdaderos quebraderos de cabeza muy lejos de cualquier simplismo. Pero el anime de Mamoru Oshii es algo más que otro ejemplo de  perfecta antítesis a esa teoría de lo banal: bajo el libre albedrío de la interpretación simbólica es capaz de provocarnos una intensa experiencia emocional que susurra impresionantes cuestiones de identidad tan personales pero a la vez tan patológicas y miméticas. El director no es del tipo de aquellos que se conforman complaciendo a su audiencia, negando que sus películas tengan algún tipo de “significado verdadero”. Parece decirnos algo que nos toca personalmente, y aunque rechazando predicar o confirmar nuestros resultados, nos invita a aludir a nuestro propio juicio para crear un significado lejos de confiar en la llamada de lo objetivo. El huevo del ángel se erige, en este sentido, como una estética de la posibilidad, como arte, sueño, poesía y  punto de partida del que puede derivar una profunda reflexión filosófica sobre lo perdido o lo olvidado.Captura

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Un pensamiento en “EL HUEVO DEL ÁNGEL. Sobre la fe quebrada

  1. La nabe es el ojo que todo lo ve y en el se encuentra estatuas que podrían ser como “Santos”; un humano entre miles de alma pura que valía la pena en su creación por eso los mantiene como estatuas, entre sus memorias.

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