Filosofía/Pensamiento

El cuerpo expuesto

Entre los días 27 y 29 de Mayo tendrá lugar el VII congreso de la Sociedad Académica de Filosofía que este año se dedicará al tema Filosofía y cuerpo desde el pensamiento Greco-romano hasta la actualidad. El cuerpo suscita un creciente interés en las ciencias, en la filosofía y en el arte, pero, creer que el interés filosófico por el cuerpo es una moda pasajera, es un error. Este interés acompaña la reflexión humana desde sus inicios. Para Platón el cuerpo no era el hombre, sino la cárcel del alma con quien realmente se identificaba el hombre. Era además una especie de animal que con sus propios bríos e instintos le hacían la guerra a los ideales y valores del alma, dificultando así su proceso de búsqueda de la verdad que se encontraba en el mundo de las ideas. Con Aristóteles el cuerpo pasó a ser constitutivo de la identidad humana, y es acogido como bueno. Deja de ser cárcel para ser apreciado como una realidad sin la cual el hombre no puede ser entendido como tal. A partir de Aristóteles el cuerpo llega a ser valorado como un micro-cosmos donde culminan y se reflejan todas las perfecciones y armonías del mundo natural. Es, a través del cuerpo y por la activación de los sentidos, cómo el mundo real entra en contacto con la interioridad humana, y a través de él, el entendimiento y la voluntad gobiernan y dominan el mundo circundante. Con la confluencia del cristianismo con la cultura griega se recupera el alma de la que hablaba Platón, y que permanecerá después de la corrupción del cuerpo. Pero cuerpo y alma tienen ahora su origen en Dios creador, tándem donde lo material del cuerpo es el componente frágil, y que será redimido por Dios hecho hombre que glorifica el cuerpo con la promesa de resurrección, donde no habrá muerte, enfermedad ni corrupción. Pero será en el renacimiento donde empezó a gestarse la percepción occidental moderna del cuerpo, y donde la visión científica y objetiva llevaron al hombre a ocupar el centro del universo, y el cuerpo de ese hombre alcanzará una nueva dimensión.

Hombre de VitruvioMás allá de las ideas filosóficas de cada época, a nivel antropológico podemos afirmar que todas las actividades humanas son corpóreas, sin el cuerpo no nos comunicamos, no amamos, no socializamos, ni nos relacionamos con el medio natural. Y nunca más que ahora, el ser humano es consciente de esta realidad. Históricamente se dio prioridad a la mente como fuente de la conciencia y la razón; con los cambios sociales nos preocupamos del yo-sociedad; y con el tiempo, el cuerpo de la posmodernidad se muestra como símbolo de la caída de los paradigmas, la puesta en jaque de las ideologías. Lo que lleva implícito una anulación de la ley patriarcal, lo cual trajo como consecuencia una crisis en torno a los límites establecidos, de los cuales el arte y el cuerpo dieron sobrada cuenta.

Decía Freud, que él le había dado el tercer golpe mortal a la vanidad humana, con el descubrimiento del inconsciente, que nos obliga a reconocer que estamos gobernados por fuerzas oscuras y que mientras no las llevemos al consciente, viviremos sin ser dueños de nosotros mismos. El primer golpe a la vanidad humana se lo dio Kepler, al demostrar que nuestro mundo no es el centro del universo. Y el segundo es el golpe que le dio Darwin, al demostrar que el hombre no es el eje de la creación, que no lo creó Dios, sino que solo es el producto de una evolución. Como respuesta a ello, el hombre posdarwinista, despechado, cree haberse deshecho del azar que implican los cambios evolutivos, cree tener el poder para convertirse en lo que quiera, y dar forma al cuerpo a voluntad, convirtiéndolo en un objeto moldeable. Y por eso desde mediados del siglo XX el cuerpo es tema prioritario de la ideología del consumismo, centrada en el culto al cuerpo bello y en la búsqueda de la eterna juventud que nos obliga a estar obsesionados con nuestra salud. Una tiranía del cuerpo que nos lleva a gastar energía, tiempo y dinero por una nueva conciencia del físico que lo convierte en algo modificable, pasando a ser una realidad plástica. Una revolución que significa que podemos imponernos sobre nuestra propia evolución biológica, una cierta realidad virtual que hace que rechacemos nuestro cuerpo real, y que en esa deriva nos alejemos cada vez más de las percepciones sensoriales, corpóreas, sensibles, queriendo escapar de la sensación del dolor y de la caricia, del olor a vida, del hedor a humanidad, del grito que te llama, de la mirada que te analiza.

CULTO AL CUERPOLlegamos así al cuerpo como objeto estético, tal y como se manifiesta en el arte contemporáneo, o en el arte menor de la publicidad. Aunque cada uno de ellos hace un uso distinto del objeto estético: en el arte actual se aprecia un gusto por la carnalidad, por los surcos del tiempo en la piel, por los efectos de la gravedad, por la fragilidad humana, por su naturaleza animal y mortal; mientras que los cuerpos de la publicidad ocultan precisamente el paso del tiempo y aspiran a la piel tersa, estándar, impersonal. Dos formas distintas de ocultación de la naturaleza del cuerpo, que se manifiesta también en los tatuajes y perforaciones con que mutilamos o modificamos nuestra estética, una forma más de convertirlo en objeto estético.

Cuerpo en el arteEsto nos lleva a que el cuerpo es un medio de expresión mediatizado por la cultura y la sociedad. El cuerpo ofrece de por sí una amplia superficie para exhibir marcas de posición familiar, rango social, afiliación religiosa o cultural, edad, sexo… Una modelación del cuerpo que se tiende a ver como revolución, sublevación, el cuerpo como voluntad. El cambio quizás esté en que, en la sociedad actual, el cuerpo ha tomado el relevo de la filosofía y la sociología para expresar a través de él las problemáticas sociopolíticas o existenciales; cuestiones a las que, como siempre, a lo largo de los siglos, el ser humano continua intentado buscar respuesta.

El cuerpo como denuncia de opresión social, sexual, víctima de la contaminación, de su propia vulnerabilidad, perecedero, mutilable, blanco de la crueldad, el cuerpo frente a la tecnología y a la biología, camina motivado por la búsqueda de sus aptitudes para lograr la libertad, donde libertad es amar mis aptitudes y desarrollarlas. El auge de nuevos valores post-materialistas o post-capitalistas, como la libertad sin restricciones, el reforzamiento del yo individual y el rechazo a la disciplina, conducen a un reforzamiento de la autoexpresión y a una sobre valoración del cuerpo donde el cuerpo manda.

Ser en el mundo actual es ser cuerpo y es asumir una situación existencial que nos sitúa al borde del abismo, donde el sentido de autoinculpación se manifiesta en este rechazo a nuestro cuerpo primigenio. Un hecho físico que representa lo incontrolable, y que el hombre quiere soslayar para controlar el mundo con su voluntad de apariencia. Asumamos también que ese uso del cuerpo nos está llevando a crear una subyugación a un nuevo líder, un ídolo con pies de barro, al que no podemos desvincular de ciertas servidumbres biológicas y morales, consigo mismo y con los demás.

Dolores Vidal Santos

28 de Abril del 2015.

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