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“El objetivo es la felicidad, y la herramienta la memoria de los peces”.

“Yo fui a un colegio público. El primer año rezábamos a un retrato de Franco; el segundo, a una pared en blanco con el cerco que había dejado el retrato; el tercero, por esas cosas de la dejadez de la enseñanza, dieron en colocar el retrato del rey precisamente en el mismo clavo que el de Franco, sólo que este último era considerablemente más pequeño, con lo que terminamos rezando a un retrato del rey rodeado por el cerco que había dejado el retrato de Franco. Y eso si que fue una puta clase de historia, la historia de la democracia española en cerco negro sobre fondo blanco. El cuarto año ya no rezábamos”. 

533472_10150852345328748_2067917916_n La obra Miniaturas de Pedro Fresneda (Teatro Ensalle), fue estrenada en agosto de 2011 en Resistencia (Chaco, Argentina), y este fin de semana ha ofrecido su última función en Vigo. Por la complejidad que contiene el intento de describir en qué consiste la propuesta, será más acertado decir lo que no es: No es teatro al uso, no se cuenta una historia con un nudo y un desenlace, no aborda un tema de manera clara, no hay diálogos, no es nada de lo que puedas esperarte como consumidor principiante de teatro, es más bien una bofetada con la mano abierta, gracias a frases como: 

“Acabar con la pureza cuanto antes evita depresiones a la larga. Saber que los padres no son de fiar es la única posibilidad. Asistí a la escuela con los ojos cerrados”.

“ La condición violenta de mi necesidad, el placer, se retirará de mi como se retirará el brillo de los ojos, la fuerza de los músculos y las ganas de mancharme con las cosas pequeñas. Y no seré por eso más persona”.

“Releer Antígona, tratar de entenderla, dejar de admirarla”.

Miniaturas es un canto a las cosas pequeñas, las supuestamente poco importantes. Es un grito al compás que le hemos dejado llevar a nuestros actos, a nuestra cotidianidad. Un aviso a que ese ritmo no lo hemos marcado nosotros, y a la vez vivimos intentando adaptarlo como si fuese nuestro. Convencidos de que es el que debemos seguir. Es un ejemplo de quiénes son los instrumentos de esa patética orquesta a la que hemos regalado nuestros oídos sin darnos cuenta, y a la que hemos dado la aprobación sin preguntarnos si nos gusta o no. Y de que el poder, escondido en esa melodía, en última instancia lo decide todo con una crueldad apabullante a la que nos hemos acostumbrado.  Pero también habla de aquellos que deciden bajarle el volumen a la música, de los que se enfrentan y rompen los tambores y se encaran a la soledad. “La soledad es una hija de puta sin aliento” Es un himno a la vida, al disfrute, a que no nos olvidemos del placer de las cosas, de que nos dejemos de construir excusas en nuestra vida que luego abandonaremos también a esa música. Nos hemos olvidado de dejar de pensar, de aprender a experimentar sin el aprendizaje como excusa. De que al fin y al cabo, esa hija de puta sin aliento te va a llegar, y si nunca te habías enfrentado a ella, nada tendrá sentido, el pasado te pesará demasiado y no sabrás para qué has hecho todo eso. Miniaturas es una invitación al replanteamiento, desde el prisma de la dificultad de lo simple, y a la vez bajo la máxima de la verdadera simpleza de las cosas importantes, de las cosas tuyas.

“Todos estamos intentando vivir, nada más”.

¿Por qué alguien decide crear una obra sobre eso? Entiendo que ha sido porque ha bajado el volumen, y se ha asustado. Y ha considerado que lo mejor que podía hacer en la vida, en su presente, era dedicarla a eso, a ofrecer algo bonito, algo importante. Porque habla del adormecimiento moral y sensorial en el que estamos sumergidísimos. De que hay mil y una maneras de abandonarse a él y, todas ellas, nos creemos que son caminos libres que hemos decidido coger gracias a nuestra libertad y excepcionalidad como personas diferentes y libres. Y al hacerlo, no lo hemos hecho conscientemente, con consciencia, simplemente hemos seguido el ritmo, la moda, y la moda de creer que no estamos siguiendo la moda. Lo que puede pasarte, es que te preguntes ¿Qué estoy haciendo aquí?, o que te incomodes, que te moleste. Eso será lo mejor que pueda pasarte, habrá cumplido su objetivo. Habla de los niños de hoy, a los que ya no se le dan bofetadas, pero reciben huevos Kinder, y que puestos de azúcar, ya no escuchan los gritos, ya no escuchan nada, pastan, y así están a salvo, y así esa excusa-niño ya está creada y resguardada, ya no hay que ocuparse demasiado de ella.

“Nada le puede pasar a un niño frente al televisor, está seguro, no le puede pasar nada de nada…

Nada real le puede pasar entre los huevos Kinder y la televisión”.

La mayoría de las veces puede que sigamos con ese colocón de azúcar al que hemos considerado como normalidad, y no nos preguntemos que quizá no tenga por qué ser así nuestro normal. Que eso está en nuestra mano, y en la de nadie más, por mucho que todo lo externo haya sido creado para impedirte la posibilidad de la duda. Tú serás dueño de tu destino, si tienes la valentía de enfrentarte a él. Y si no, no pasará nada, “Mamá Coca-Cola y unos cuantos hijos de puta más”  te proporcionarán confort, ilusión, y mucho azúcar. Personalmente, ahora prefiero releer, dejar de admirar, y tratar de entender, la recomendación de las Miniaturas, borrar memoria y dejar hueco, y hacer lo que sea por conservar el brillo en mis ojos, aunque ello suponga que sea menos “persona”, menos “alumna”, menos “hija de”, menos “moderna”, menos “inteligente” y más niño, más animal, ahora:

“Hay que tocar las cosas con las manos y mancharse de las cosas, para poder oler uno mismo a las cosas. Hay que tocar a las personas para poder dormir con su olor, hay que acercarse a los perros y dejarse oler para comprobar si uno está vivo, nada más. Ahora no quiero estar en ningún otro sitio”

Sólo queda preguntarse, ¿por qué hemos complicado tanto la sencillez? Ya casi no sonreímos solos.

“El tipo de risa o de sonrisa vigente -podemos decirlo así- es una especie de termómetro de la cultura de una sociedad. Dice mucho la situación espiritual de los pueblos en cada momento de la historia”

 María Zambrano.

Miniaturas es una invitación a atender a los sentidos.

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corto Miniaturas: https://vimeo.com/34507512

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