Cine

Numax o los espacios de la resistencia

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Justo después de salir de la inauguración de Numax, el nuevo cine en el casco urbano de Santiago de Compostela, se pasó por mi cabeza la frase del viejo profesor José María Valverde, que solía hablar de la imposibilidad de una estética sin la existencia simultánea de una ética. Y es que un transeúnte que por casualidad pasase por delante del local que ocupa el cine en la Calle Concepción Arenal podría quedar sorprendido por el agradable aspecto de la cafetería y la librería que acompañan a la sala de proyecciones; pero si hubiese asistido al pase inaugural de Nubes Pasajeras, o profundizase en la historia del local, se daría cuenta de la reflexión que hay detrás del proyecto y del cuidado y el compromiso de sus promotores con la ciudad y con el pasado del espacio que en la actualidad es Numax.
Y es que son los detalles los que hacen la sala tan especial. En como han sabido rendir tributo a la pequeña gran lucha que se esconde detrás de la primera marca Numax, la antigua empresa que ocupó el lugar y que durante los años setenta acogió una experiencia de autogestión por parte de sus trabajadores. Joaquim Jordà les dedicó un documental que puede verse en la sala durante estos días y que aun hoy sigue siendo un ejemplo inspirador de como un grupo de trabajadores pueden organizarse para hacer frente a los peores efectos de la crisis económica.
El compromiso se extiende también a la forma en que se ha organizado la financiación del proyecto. Viene dado por el aval que un grupo de unas 70 personas dio al préstamo de la cooperativa de crédito Coop57. Toda una muestra del apoyo de la ciudadanía santiaguesa al proyecto, que fue agradecido por la organización con un pase previo y exclusivo de Nubes Pasajeras con la presencia sorpresa en la sala del propio Kaurismäki. Y la película tampoco estaba escogida al azar; muestra la historia de un matrimonio que, en lo peor de la crisis y una vez perdidos sus respectivos trabajos, deciden acudir a sus viejos compañeros de trabajo para fundar juntos un negocio. Todo un canto a la amistad y el trabajo como ejemplos de dignidad y de cohesión social.
Pero por encima de todo, Numax es una trinchera de resistencia cinematográfica que busca cubrir de una forma sostenible e independiente el triste hueco dejado en Santiago de Compostela después de la clausura de los cines Valle Inclán. Como pudimos comprobar durante la inauguración disfrutaremos de reposiciones de grandes clásicos restaurados, de cine de estreno hasta ahora difícil de ver en Galicia y de la visión de aquellas joyas contemporáneas que en la actualidad están reformulando el lenguaje cinematográfico. Como bien recordó Aki Kaurimäki durante su presencia en la sala “El mal no puede existir con ideas tan burras coma esta sociedad”. Que la lucha siga mucho tiempo y que la memoria de aquellas derrotas pasadas no se pierda. Larga vida al cine y larga vida a Numax.

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