Otros/Sociología

¿peor que atacar la escultura a martillazos?

A principios del mes de Marzo del 2014 una pequeña empresa de armas norteamericana, Armslite Inc, publicó un anuncio en el que aparece el David de Miguel Ángel sosteniendo un rifle de alta gama. El fotomontaje conllevó una reacción contundente por parte de los políticos italianos que, encabezados por el ministro de cultura Darío Franceschini, emprendieron una empresa en contra de la campaña publicitaria, al considerar que dañaba la imagen de la obra de arte, símbolo nacional y patrimonio de la humanidad. Darío Franceschini tuiteaba: “la imagen del David armado ofende y viola la ley. Actuaremos contra la empresa americana que deberá retirar de inmediato la campaña.” Tras él también manifestó su rechazo la superintendente de los museos de Florencia, Cristina Acidini. Pero sin duda la crítica que más sonó fue la que llevó a cabo el concejal de cultura de la ciudad de Florencia, Sergio Givone, que aseguraba: “Es peor que atacar la escultura a martillazos, el David representa la libertad de los ciudadanos frente a los abusos de poder” y añade, “es evidente que el David es patrimonio de toda la humanidad, y no solo de los florentinos, pero en este caso la ciudad está implicada directamente, porque llama en casa de una de sus obras de arte que es un símbolo”. Por último, el filósofo italiano, ofrece una “conciliadora” solución: que la empresa americana pague un indemnización multimillonaria por el uso indebido de la obra de arte, y que los fondos sean destinados para restaurar Pompeya o financiar museos italianos.
Ante esta postura oficial, surgen voces más despreocupadas ante el asunto. Entre estos “apaciguadores” podemos destacar a Vittorio Sgarbi, crítico de arte y exministro de cultura italiano, que argumenta: “El arte está lleno de violencia… La adulteración de imágenes no es nueva para el arte contemporáneo”. Lo cierto es que Sgarbi tiene razón, en el arte contemporáneo nos sobran obras con las que respaldar esta afirmación: se me vienen a la cabeza las innumerables recreaciones contemporáneas de la Mona Lisa de Leonardo da Vinci, hechas de la mano de grandes artistas del siglo XX, como por ejemplo: Duchamp con su versión de 1919, o a Andy Warhol, Basquiat, etc, etc. Obviamente detrás de cada obra mencionada hay mucho más que una simple alteración: hay una crítica social en un ambiente de postguerra, una conversión de la obra de arte en producto o una reinterpretación contemporánea del cuadro. No obstante, ahora no nos plantemos la valía de estas obras de arte, ni pensamos que dañen la imagen del cuadro del genio renacentista. Pero, lo cierto es que todos estos artistas toman un camino que puede volverse peligroso, ya que dejan entreabierta la puerta para la banalización ““legitimada”” del arte, y es que la incomprensión del arte contemporáneo puede derivar en muchas copias vacías que obedecen a todo tipo de fines alejados de la condición artística primitiva. Volviendo a David de Miguel Ángel, y como ejemplo de esta banalización del arte, encontramos campañas de marketing como la que planteó el equipo olímpico Alemán bajo el eslogan “sino te mueves engordas”, y en la que el cuerpo del David es deformado hasta convertirse en el de un hombre con sobrepeso. O cuando Mc Donald´s decide utilizar esta escultura para promocionar su cadena de restaurantes, vistiendo al hondero como su mascota, un payaso.

Como vemos, la escultura ha sido objeto de diferentes campañas publicitarias que manipulan a su antojo la escultura florentina, lo que me lleva a preguntarme: ¿cual es la diferencia entre estas campañas y la que lleva a cabo la empresa americana? La respuesta podría estar vinculada con el uso de las armas en el anuncio, ya que son un elemento ajeno a la cultura europea, y que se aleja de lo (aparentemente) superfluo de una cadena de restaurantes, o de una campaña pro-vida sana encabezada por un equipo olímpico. Pero, las palabras de Sergio Givone: “el David representa la libertad de los ciudadanos frente a los abusos de poder”, dejan entrever que puede haber algo más. Y es que creo que lo que está presente en estas críticas es una indignación creciente hacia el Goliat de nuestro tiempo, EE.UU, que, en este caso, se apropia de un símbolo nacional europeo para promocionar un elemento cultural propio que además es siempre objeto de debate.
Por último concluir con una frase de Marcel Duchamp: “Todo cuadro está hecho no por el pintor sino por los que miran y les conceden su favores”.

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