Cine/Imagen

El tópico como excusa.

¿Alguien podría pensar que una película que tiene como precedente directo el programa Vaya semanita de la EITB (Euskal Irrati Telebista) ridiculizaría de una forma tan evidente lo vasco? Pues si señores, con Emilio Martínez Lázaro a los mandos, unido a un guión de lujo (Borja Cobeaga y Diego San José) y a un elenco de lo más variopinto (Dani Rovira y Clara Lago, entre otros) lo ha conseguido elevando el tópico norte-sur a su máximo exponente.

Para entender todo esto, situémonos, estamos ante una sucesión de tópicos que termina siendo un romance similar al del País de Nunca Jamás. Amaia (Clara Lago) vasca hasta la médula, viaja hasta la Andalucía profunda y allí conoce a Rafa, que se enamora de ella hasta las trancas y que con la excusa de devolverle su bolso cruza por primera vez Despeñaperros convirtiéndose en tiempo record en un vasco con todas las de la ley – y con sus ocho apellidos vascos-. En este momento aparece la figura del Aita (Karra Elejalde) que por cierto, odia los andaluces (su mujer prefirió el flamenco al bonito del norte) contando con la ayuda de una cuarta en discordia, nuestra Aída particular (Carmen Machi) que en el papel de Merche, viuda de un militar y vasca de pega, se convierte en Anne la madre postiza de Rafa. En resumen, trama de comedia amorosa, chico conoce a chica con todo lo que conlleva ser del sur, cofrade y derbeti e intentar enamorar a una vasca a la que nada se le pone por delante y así terminar cantando juntos en una manifestación al ritmo de “Euskadi tiene un color especiaaaal”.

La película consigue que durante 90 minutos no tengamos mayor preocupación que reírnos, mantiene un tono agradable y equilibrado que podría dar más de si en una propuesta más alocada. Por un momento se nos olvida que es una película de Martínez Lázaro que con un gran número de “españoladas” a sus espaldas (El otro lado de la cama, Los dos lados de la cama) vivió tiempos mejores.

Aunque pensemos que hemos sido pioneros en el cine en eso de reírnos de nosotros mismos, Bienvenidos al norte, película francesa del año 2009, cargada de modismo y localismo, ha sido abalada como una de las más taquilleras de Europa con 20 millones de espectadores. Por si esto fuese poco, en Italia en 2011 tenemos Bienvenido al sur, que es lo que llamaríamos un remake de la anterior y que también tubo un buen acogimiento por parte del público. El resultado de Ocho apellidos vascos es una propuesta entretenida, funcional, que no molesta y que aglutina a todo tipo de públicos  pero que no deja de ser lo “fácil“.

La película ha sido una de las más taquilleras en nuestro país desde el estreno de Lo Imposible (2012), llenando así la mayoría de las páginas de períodicos de críticas positivas pero, ¿ puede ser la risa fácil una solución efectiva ante la falta de un buen guión y unos planos algo menos que mediocres?. Triste pero cierto, a la taquilla me remito, aunque todos sabemos que el cachondeo no tiene porque estar peleado con un acabado canónico, porque hacer llorar es fácil lo difícil es hacer reír.

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