Cine/Pensamiento/Sociología

Corre, negro

Cartel España
Como un “simple problema de pigmentación” había definido el señor Drayton la relación que su hija le iba a descubrir aquella noche de 1963 cuando ésta lo retó a adivinar quien venía a cenar esa noche. El film de Kramer trata el tema de la discriminación racial desde un punto de vista satírico, hasta la saciedad repetido en cualquier producción estadounidense. El ‘oscuro problema’ en cuestión es Sidney Poitier, actor que empezó a desafiar ya a comienzos de su carrera artística los estereotipos raciales que imperaban en la época. Poitier es uno de esos negros que abrieron camino a los actores afroamericanos en el mundo occidental.
Este camino fue discurrido el pasado año por Chiwetel Ejiofor, cuando Steve McQueen dirigía Doce años de esclavitud, donde narraba la historia real de Solomon Northup, un negro libre que, por casualidades del destino, fue vendido como esclavo y torturado durante unos largos doce años. McQueen hace honor a la memoria del pasado de su familia, que sufrió problemas raciales, y solamente tortura al espectador durante (otros largos) 133 minutos. Lo que me interesa no es hacer una crítica sobre la película, por eso me permito el lujo de definir tomando las palabras de Boyero Doce años de esclavitud como “una buena película sobre aquella legalizada barbaridad consistente en que una gente pudiera disponer de poder absoluto sobre la vida y la muerte de otros seres humanos en función del color y del poder adquisitivo del comprador de personas”.
La presencia de actores negros en la gran pantalla ha estado relegada a pequeños papeles secundarios, e incluso a papeles muy concretos como el de esclavo o el hombre de clase baja que vive en los barrios bajos. Pero en 2009 algo cambia. Un negro es elegido presidente de los EE.UU. Si en la realidad un negro llegaba a presidir una nación como es la estadounidense, ¿Por qué no se le iba a conceder otro tipo de presencia en la gran pantalla? ¿Por qué no se iban a producir más películas en las que los negros fueran protagonistas?
En una entrevista concedida al periódico El País, el propio McQueen declaraba: “Me pregunto por qué hay más películas sobre el Holocausto judío que sobre la trata de negros (…) Y si ahora vemos mi trabajo y otros filmes sobre capítulos de la historia protagonizados por negros se debe a la presidencia de Barack Obama, que ha influido hasta en el cine”. Bien es cierto que los actores negros brillan por su ausencia, así como películas (llamémoslas históricas) que traten episodios serios protagonizados por la comunidad negra. Al menos con un tono serio como con el que se suelen tratar toda esa larga lista de películas que hablan sobre los abusos cometidos al pueblo judío. Hace medio siglo “Un negro en la Casa Blanca” pudo ser el título perfecto para una de esas comedias de tarde de Alfredo Landa.
Parece que la discriminación racial es una cosa que ha acabado. Ya no se estila tener un negro como esclavo. Pero pensando en lo ocurrido en Italia en el estreno de Doce años de esclavitud, nos preguntamos si esto es cierto. Les pongo en situación: la compañía italiana BIM Distribuzione crea unos carteles no oficiales para el estreno de la película en los que aparecen Brad Pitt y Michael Fassbender en un primer plano, mientras que Chiwetel Ejiofor queda desplazado a una esquina y en proporción, su imagen es mucho más pequeña que las de los otros actores. Inmediatamente el colectivo pro-defensa por los derechos de los humanos dice que esto es un atentado contra los derechos y la dignidad de los negros. Poco después de esto, BIM Distribuzione quita los carteles y lanza un comunicado disculpándose por tal aberración.

Cartel Italia

¿Realmente hay racismo en esto? Esa ‘gente de color’ o ‘gente de otra raza’ a la que se refiere ese colectivo no está sufriendo ningún tipo de discriminación. Y es que si cabe hablar de discriminación, quizás la primera discriminación sea lingüística. Dicen gente de color, quizás tengan que especificar que son de color negro, pues no son blancos como los occidentales, ni amarillos como The Simpsons. Dicen ‘gente de otra raza’, quizás tengan que especificar que son de otra raza que la nuestra, los blancos, que vamos a luchar siempre por los derechos de esos negros que oprimimos durante tantos años. La discriminación surge en este primer momento, en el que sin querer se hacen distinciones de este tipo. Y es que, cuando se habla tan a la ligera de estos temas tan agudos como es el racismo, se deberían cuidar las palabras.
Desdramatizando esta situación la parte más justa y racional sería pensar que solamente se trate de un cartel publicitario en el que la compañía, posiblemente con la intención de atraer más espectadores a las salas, quiso destacar a actores más conocidos como los son Pitt o Fassbender.
Pensando con un poco de lógica, el problema de esto no debió de haber sido esa ‘gran discriminación’ de dejar al actor negro desplazado a un segundo plano, sino que los carteles utilizados no fueron los oficiales. En ese comunicado de disculpas la compañía se centró en esto: “Pedimos disculpas por la creación y lanzamiento de los carteles no autorizados de 12 años de esclavitud en Italia con Brad Pitt y Michael Fassbender, incompatibles con los materiales de publicidad aprobados. Ya se han retirado todos los materiales inapropiados. Estamos muy orgullosos de la película y lamentamos cualquier percance que este incidente pueda haber causado”. Y es que es bastante exagerado que se tache este acto de racista.
Resulta interesante que entorno a una película dirigida por un negro, con un actor protagonista negro y que trata sobre la trata de negros; se origine toda esta especie de metaracismo cinematográfico y social. Steve McQueen en una entrevista concedida para El País declaró sobre el estado de racismo en la actualidad que “está claramente creciendo. Triunfan el racismo y la intolerancia, nadie parece oponerse, y eso es realmente perturbador”. Ese triunfo del racismo en la actualidad es algo que no casa realmente con la preferencia social actual de luchar por los derechos igualitarios de negros y blancos. Defender a los negros es algo mainstream.

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