Literatura/Otros

Against Spain

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España dio de lado a Leopoldo. Al menos  de manera oficial. El sentimiento de “hazmerreír” y la atracción de feria  que quisieron hacer de él, estaba cercano al patetismo de entrevistas que no supieron estar a la altura, y que trataron a la persona como loco, y al loco como animal. Interno desde muy joven en psiquiátricos, la muerte y la persecución fueron parte de su vida. El diagnóstico que se dictaminó provenía de arriba, de la psiquiatría, pero sin duda fue apoyado por los que les interesaba que se alargara la estela del malditismo y los que no dudaron en apuntar con su dedo acusador: locura, paranoia.

Así pues, estas palabras fueron detestadas por Leopoldo hasta la saciedad. El malditismo, que tanto atrae a los medios y que él siempre rechazó, surgía del puro morbo y no de su obra, de lo esencial. Por otro lado, apoyándose en la obra de Deleuze, Capitalismo y esquizofrenia, atacará su diagnóstico negando la paranoia y aceptando la esquizofrenia, entendida como el Anti-Edipo y centro de la máquina deseante, que fomenta la libertad pura y la creatividad artística, como es su caso.

María Panero entiende al esquizo como alguien que sabe combinar lo social con la producción deseante, con la Imaginación. Por lo tanto, ¿Dónde está la diferencia entre el loco y el que se hace el loco? ¿Entre lo verdadero y lo falso? Baudrillard nos planteaba la incógnita a través  del síntoma auténtico y del “síntoma producido”, es decir, que si la persona es capaz  de interpretar el papel de loco tan parecido a la realidad, es que ciertamente está loco. Así, lo que Baudrillard, y por consiguiente Leopoldo, están tratando de denunciar es que nuestra sociedad trata de ocultar que la realidad es un espejismo, en la que se castiga sin compasión la desviación de la norma predeterminada. Es como si la realidad fuera construida y la sociedad necesitase poner refuerzos o contrafuertes, en aquellos puntos donde esta construcción ilusoria se rompe, donde lo que no entra dentro de los límites produce miedo y terror.

Pero si alguien debe ser el protagonista de nuestras pesadillas, desde luego esa figura no debe ser la del poeta. Como ya defendía Chesterton en Ortodoxia, el poeta crea a partir de la Imaginación, y ésta  no provoca la locura, sino que supone una vía de escape, una manera de desahogar, una terapia del todo saludable y comparable, incluso, al ejercicio físico. Por contra, lo que provoca la locura es el coquetear sobremanera con la Razón, el querer abarcar más de lo que la mente humana puede ofrecernos. Dicho de otra manera, hablar de locura no es referirse a la ausencia de Razón, sino al exceso de la misma, a la anulación de las demás facultades sobre ella.

Es por todas estas razones por las que Leopoldo entendió la vida  a través de la autodestrucción, de la desfiguración de la realidad para sobrevivir a la misma. El mundo hecho pedazos: la crueldad del pueblo español,  la herencia del franquismo, el coqueteo con la muerte, el sueño de huir del país como fetichismo, los falsos amigos, la falsa familia, la droga; todo ello reflejado en su obra y en su persona, fundiéndose al final en un sólo personaje: Leopoldo María Panero.

El “against Spain” de Leopoldo se traduce como una respuesta contra la máquina social, contra el Estado, contra esa sociedad que torció la cara ante sus ideas y los comienzos políticos de su juventud. El país que él mismo definía como un lugar lleno de envidias, de ego, que se debatía en “la guerra del yo, donde lo más importante es que el otro no existiera”.

A 26 de Marzo, escribiendo ésto sin un mes cumplido desde su muerte, me vienen con fuerza a la cabeza los frívolos artículos publicados el día de su muerte. Fue entonces cuando nadie se olvidó de mencionar de nuevo todo aquello que se lleva repitiendo durante años: su malditismo, el personaje polémico, etc. Aunque en este caso sí se acordaron de hablar de Así se fundó Carnaby Street o Poemas del manicomio de Mondragón. Hoy, es a mi al que se le olvidan las referencias bibliográficas, propiamente dichas, a su obra, utilizando este artículo como una cura y homenaje a un pilar fundamental de la cultura de este país. Aunque muchos no quieran verlo, el tiempo te dará la razón.

 

Sin más, que la tierra te sea leve.

 

“Aunque digan lo contrario,

yo sé bien que esto es la guerra,

puñalaítas de muerte

me darían si pudieran.”

(Smash-Cosmogonía de la estética de lo borde)

 

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