Imagen/Pensamiento

Date con un canto en los dientes o de la belleza de una pedrada.

Sin título-1 copiaQuizás sea demasiado tópico o manido comenzar un escrito con las pertinentes definiciones de conceptos, sin embargo, merecerá la pena. Ya que pretendemos comparar a continuación un sublime cuadro de Friederich con una imagen cargada de violencia.

Belleza, cómo no, de bello se define como: f. Propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual. Esta propiedad existe en la naturaleza y en las obras literarias y artísticas. ¿Podríamos afirmar entonces, siguiendo los designios de la semántica, que la belleza es una mujer?

A continuación se hace necesario esbozar una definición de violencia, para finalmente lanzar una hipótesis sobre si es posible encontrar belleza en ella. Manejando el mismo diccionario que para Belleza, Diccionario Online de la Real Academia de la Lengua Española, encontramos la siguiente referencia: f. Cualidad del violento. En la lógica cadena de búsqueda observamos que violento es el que está fuera de su natural estado, situación o modo. ¿Hay sin embargo deleite espiritual en transgredir ese natural estado de las cosas? ¿Es la Violencia otra mujer? Luego de una somera profundización llegamos a la conclusión de que violento también es aquello que se ejecuta contra el modo regular o fuera de razón y justicia.

Llegados a este punto podríamos enarbolar la bandera de la revolución lingüística y rebelarnos contra esas definiciones que dotan de normalidad al pertinente modo o sistema y tiemblan ante una actuación al margen. Sin embargo ese es otro tema.

Lo que aquí se pretende es comparar dos expresiones diametralmente distintas en tanto en cuanto una de ellas ha sido aceptada y cosificada como algo bello y sublime y la otra no es más que una supuesta muestra de vandalismo. Basándonos pues en una comparación más que cuestionable observamos que ambas figuras se encuentran ante un mar de niebla, evidentemente cada uno carga con su cruz. Si el romanticismo preconizaba una búsqueda de la libertad y su traducción estética ¿por qué no considerar igualmente bello a aquel que lucha con herramientas tal vez distintas pero no por ello menos b-o-n-i-t-a-s?

Quizás a nadie se le ocurre ya cuestionar lo bello de encontrarse ante un épico paisaje como el que construye Friederich. ¿Podemos entonces cuestionar lo bello de enfrentarnos a un distópico, y por otro lado común, paisaje en el que los peñascos los ponen los vehículos de los carabineros, los árboles se retuercen en sus terreras y el ambiente, querido Friederich, si se respira y huele a gas? ¿Es acaso la belleza una acepción más de lo irreal?

Volviendo a la definición de belleza; ¿acaso enfrentar una injusticia (Inserte aquí su injusticia) no es una propiedad que nos hace amar las cosas y nos infunde deleite espiritual? Por eso considero que ciertas imágenes que ilustran la violencia, líbrenos Dios de generalizar a este respecto, están cargadas de belleza. Siempre y cuando asumamos como bella la vida, y como bello lo real y superemos, claro está, esa manera de consumir información, y por ende imágenes, que tiende más a un modelo cinematográfico que a una aceptación de los sucesos. Para entender la belleza debemos pues, desnudarla.

-La imagen de un estudiante arrojando una piedra contra los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado es terrible… Si, terriblemente bella.

 

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