Cine/Imagen

Todas las posibilidades al alcance de tu mano

Hace algunas semanas alguien me comentó que en mi pueblo se había producido un “tornado”. Años atrás hubiese tenido que tirar del boca a boca y esperar a la hora de las noticias para corroborar dicha información, pero hoy en día no es necesario, podemos acceder al tipo de información que queramos a través de nuestro ordenador, gracias a internet, o metiendo directamente la mano en el bolsillo y utilizar nuestro teléfono móvil.  En pocas horas ya había varios vídeos hechos por personas que habían contemplado este inusual  fenómeno meteorológico colgados en Youtube.

Desde que existen las cámaras de vídeo son muchas las noticias que nos llegan a través de este tipo de formato, incluso desde  los noticiarios o informativos, ya que cuando el acontecimiento ocurre de manera imprevista es imposible preverlo y por lo tanto planificar cubrirlo, con lo que en muchas ocasiones, con la intención de dar la mejor información a los telespectadores, recurren a personas que casualmente hayan grabado el suceso, a estas personas se les llamaba videoaficionados.  Todo el mundo habrá visto  en los informativos imágenes grabadas por personas que se encontraban de turisteo por el World Trade Center el 11 de septiembre y que de manera no intencionada grabaron los atentados a las Torres Gemelas.  Hoy en día no es necesario que un accidente nos pille cámara en mano grabando la boda de nuestra hermana, ya que cualquier persona lleva encima un aparato de grabación de vídeo: su teléfono móvil. Por esta razón resulta fácil inmortalizar un acontecimiento, ya sea en vídeo o en fotografía, justo en el momento en que ocurre. La popularidad de internet, las redes sociales y aplicaciones como Youtube, han hecho que en cualquier momento se realicen vídeos de este tipo, o de cosas que simplemente nos parecen curiosas, llamativas o relevantes, para volver a verlas, enseñárselas a nuestros amigos o compartirlas con el resto del mundo. Si tienes curiosidad sobre algún acontecimiento, o te has perdido las últimas declaraciones del político de turno en las que mete la pata y de las que se hace eco todo el mundo en las redes sociales, basta con acudir a internet, y buscarlo, porque seguro que hay alguien que ya ha hecho su contribución. Esta búsqueda es algo tan corriente que ni siquiera nos paramos a pensarlo.

Siendo esta revolución tecnológica tan popular en las sociedades de los países desarrollados era inevitable que el cine se hiciese eco de ello. Todos conocemos el fenómeno del Proyecto de la bruja de Blair (1999), una película rodada en clave de falso documental en la que un grupo de estudiantes se introducen en un bosque con la finalidad de grabar un documental sobre la leyenda de la Bruja de Blair. La película se muestra como un testimonio de los acontecimientos ocurridos a este grupo de amigos que desaparecieron en el bosque sin dejar rastro.  Poco acostumbrados al rodaje con cámara subjetiva, esta película levantó mucho polvo entre algunos espectadores que se llegaron a creer que este acontecimiento había ocurrido realmente, lo que demuestra el buen labor del realizador y su acierto al elegir esta técnica para una película de terror. Aunque no se sabe muy bien si alguien se creyó realmente la historia o si se trataba de una simple estrategia comercial, el caso es que surtió efecto, y yo misma sufrí el efecto de estos rumores, ya que con 13 años se me prohibió ver la película pues podía resultarme perjudicial.  En esta línea en la que la grabación que narra los hechos se nos muestra como un hallazgo arqueológico se han realizado otras películas: como Monstruoso en 2008, en la que un grupo de jóvenes realiza una fiesta de despedida para un amigo, y mientras uno de ellos la graba con su vídeo cámara, un monstruo del tamaño de un rascacielos ataca Manhattan;  u otras más recientes como Chronicle en la que tres amigos que comienzan a desarrollar poderes  como la capacidad de volar o de mover objetos con la mente, se graban en vídeo para tener un testimonio de sus increíbles nuevas habilidades, o Project X, en la que de nuevo un grupo de amigos, graban en vídeo una fiesta con la simple intención de participar, tal y como nos referíamos al principio del texto, del minuto de fama que puede proporcionar internet.

Pero no sólo se ha hecho popular la utilización de la cámara en mano para acercar al espectador al relato cinematográfico. En 2007 Brian de Palma realizó Redacted, una película de ficción sobre la guerra de Irak en la que utilizaba vídeos de cámaras personales, pero también los de cámaras de seguridad, o aquellas que van colocadas en los cascos de los soldados y sirven para registrar y retransmitir las operaciones en las que participan. La película estaba basada en un hecho real: una adolescente iraquí es violada por un grupo de soldados norteamericanos cuando estos participaban en una misión en la que además resultan muertos todos los miembros de la familia de la muchacha. La película de Palma levantó muchas polémicas y el tráiler realizado para su comercialización en España, es un claro ejemplo de las múltiples opiniones que suscitó. Por si acaso, el director deja claro desde el principio de la película que se trata de un relato de ficción.

Parece que la utilización de este tipo de recursos propios del cine documental responde a un intento de acercamiento al público que cada vez más disfruta de la hipervisibilidad y demuestra estar más interesado por la realidad que por la ficción, algo fácil de comprobar si se acude a la historia más reciente de la televisión, en la que proliferan los realityshows en todas su posibles variantes.

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