Cine

Una de espinas, por favor

Es un placer para cualquier amante del cine encontrar algún título en las carteleras que no sea una nueva supuesta gran obra de un Woody Allen o Quentin Tarantino, la “parte 2” de la quinta entrega de una exitosa saga o cualquier obra barata en la que apenas se atisbe la existencia de un director detrás de ella. Afortunadamente existen respiros en las salas de cine y, gusten o no, al acabar la película uno habrá salido con una sensación nueva y se lanzará a buscar datos sobre lo que acaba de ver, para anotarlo en su lista negra o, de repente, “hacerse fan” en Facebook. Estoy hablando de Thomas Vinterberg y su última película Jagten (“La caza”).

Para quienes desconozcan a este director, anotaré brevemente que es (con Lars Von Trier y otros) uno de los fundadores del movimiento Dogma 95, dentro del cual realizó ese “Dogma #1” llamado Festen (“La celebreción”, 1998), probablemente la obra más destacable del director y de las mejores del movimiento. Vinterberg es también responsable de otros títulos como Dear Wendy (2005) o Submarino (2010), ya fuera del Dogma.

Como en la mayoría de los filmes de este danés Jagten está cargada de rabia, siempre provocada por historias tristes y pasadas donde el espectador sabe que ya nada se podrá arreglar o, al menos, olvidar. Vinterberg sitúa siempre a este fuera de toda acción y le obliga a sentarse con los ojos bien abiertos para que los personajes compartan con él sus frustraciones y se sienta atado por la impotencia del sillón a no hacer nada. Como en las cintas de los Dardenne (otros amantes de la tortura al espectador) aprovechar el dinero gastado y saber hasta qué altura llegará el sufrimiento (o sea, conocer el final) son los únicos motivos que dejan al asistente sentado; lo más cómodo sería levantarse.

En esta ocasión, lo que Vinterberg nos cuenta es la historia de un hombre (Lucas) que tras pasar por un divorcio que le ha alejado de su hijo, comienza a ver la vida remontar en un pequeño pueblo, con un buen trabajo, amigos y el inicio de una nueva relación amorosa. Por supuesto, y esto no sorprende ni a los que ocuparon una butaca por casualidad (el director tampoco lo pretende), la alegría no dura ni los primeros treinta minutos (de los 110 de duración); todo se trunca con la inocente mentira de una niña (Klara) que, por cierto, no podría ser más encantadora.

A partir de este punto, con la acusación de abuso sexual, Vinterberg comienza a introducir una tras otra situaciones “explosivas” que valdrán para hacer sufrir al protagonista (y con ello al espectador) impotente a una sociedad que sin ningún tipo de duda (y esto nos tranquiliza) condena los abusos y la pederastia. Ante este pensamiento tan convencido nos hacemos todos la misma pregunta “¿Y si ese fuera yo?”. Desde luego en tal caso comprobaríamos que la realidad es dura, pero no el campo de minas que la película describe.

La película es previsible y el espectador (y el lector) más agudo imaginará ya cómo continuará. Jagten se pierde en sus continuos “sustos” y errores de los personajes, que uno nunca espera pero sabe que cada diez minutos llegará otro nuevo. “¡Lo que faltaba!”.

Decía Goethe que “El niño es realista; el muchacho, idealista; el hombre, escéptico, y el viejo, místico”. Vinterberg nos quiere recordar que la sociedad está llena de mentiras (unas, a veces, más grandes y problemáticas, y otras más pequeñas, de las que el espectador, como el ser humano, muchas veces no será consciente) y que los niños, al contrario de lo que decía Goethe, no siempre dicen la verdad, pero ya todos sabíamos que el poeta –y aquí le doy la razón al director– mentía (todos lo hacen).

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Quizás los mejor de la película es Mad Mikkelsen (Lucas); uno de esos actores que uno no puede aguantar en pantalla, por sus gestos, sus expresiones e incluso su cara. Tanto es así, que cuando un director que gusta de los planos cortos le ofrece un papel como este, donde debe ser frío y expresivamente contenido, la combinación es explosiva. Aquí Mikkelsen se luce y está más que justificado su premio a mejor actor en Cannes, donde se estrenó la cinta antes de su paso por diversos festivales (también en España).

Ahora, por fin, “La caza” llega a todos los cines y quien quiera ir a sufrir verla podrá hacerlo a partir del 19 de este mes, con un doblaje que mejor sería taparse los oídos y pedir subtítulos, pero ¿qué le vamos a hacer? Para muestra, el trailer:

 

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4 pensamientos en “Una de espinas, por favor

  1. pues me han entrado ganas de verla, y sufrir un rato jaja Con lo del actor te doy toda la razón. Es uno de los que más me desquician, no porque sea malo! sino, como tú dices, por su dureza expresiva, la eficaz repulsión que transmite, justo lo que procura el director; al ir leyendo la crítica ya entendía el porqué de la elección. Lo mismo creo que pasa con Tom Cruise en Eyes Wide Shut. Muchos dicen que es un pésimo actor y que en esta lo demuestra, por su pasividad, su rostro anonadado; pero es justamente eso lo que pretendía Kubrick debido al carácter del personaje, tanto de la película como de la novela Traumnovelle. Un hombre que vive como si soñase, como si la realidad no lo fuese, en una confusión continua sobre lo que es ficción y lo que no; de manera que va y viene despistado, sin saber cómo reaccionar ante situaciones repentinas.

    Por cierto, no conocía la muy acertada frase de Goethe; aunque más que mentira, yo diría que tiene matices.

    • Cierto, aunque creo que no es exactamente lo mismo que Tom Cruise. De todas formas su actuación es una de las que yo, al menos, no olvidaré…
      Si te ha parecido interesante te invito convencido a que la veas y si no has visto ninguna de Vinterberg antes con más motivo. Como decía al principio de la crítica, creo que pocas veces (o no las suficientes) te puedes sentar en el cine a ver algo, como mínimo, diferente, y eso ya vale la pena aunque luego salgas de muy mal humor (fue mi caso). Y si te sirve de consuelo, creo que soy uno de esos pocos a los que no le ha gustado, así que no hay nada que perder.

  2. pues iré iré! ah! y cuando dije lo de Tom Cruise puede que me explicase mal; no me refería a que el carácter del personaje de la película de Vinterberg fuese el mismo que el de Cruise, y menos su actuación! Simplemente hacía una reflexión acerca de las características de un actor que hacen que su papel a interpretar le venga perfecto, hecho a su medida; como la frialdad de Keanu Reeves como actor le viene que ni pintado a su personaje de Neo, en Matrix, en mi opinión.

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