Filosofía/Pensamiento/Psicología/Sociología

EL ARTE DEBE ARDER o por qué hace falta buscar en el engaño la propia verdad de la vida.

el sacrificio

Escribo desde la cloaca de la mente, con odio y sin eufemismos que interrumpan la pureza de las ideas. Me dirijo a un nuevo espectador que no provenga ni de la tecnología ni de la sapiencia, al otro, al que no es visto, al que vive la poesía que no pudo escribir, al que sabe que solo con la fuerza destructiva crearemos algo nuevo.

Para empezar sabemos que algunos humanos han sido elegidos por un orden mayor que desconocemos como “artistas” , los dividiré en tres grupos, los hay con talento pero sin ambición de los que nunca llegamos a saber nada, algunos los hemos visto tambalearse en algún bar o a través del retrovisor cruzar la calle, los hay sin talento pero con ambición, de estos si solemos saber algo porque se plantan delante de nosotros y nos hieren con sus palabras con el paso de los años más vacías y en tercer lugar están los artistas de los que además de oír hablar conversamos, son los artistas con talento y ambición. Henry Miller dijo “Si quieres destruir el amor, conviértelo en literatura”, yo podría decir lo mismo. Partamos de que en este escrito compararé al arte con el amor para entender que ambos se alcanzan a través de un estado sensorial y químico. Un estado de conmoción. Y es aquí donde comienza la eterna pregunta, ¿qué es el Arte? No lo sé, y dudo que alguien sí, pero puedo entender que a través de la idea “arte” haya conmoción y viceversa. También puedo pensar que el arte en sí mismo no puede morir porque el arte no vive, tenemos esa capacidad de querer que todo nazca y muera con nosotros, como si por falta de la existencia humana nada tuviese sentido cuando la verdad es que somos la mejor anécdota de la historia de los monos. Por tanto el arte conmueve y no muere. De hecho actualmente se exige esa conmoción a través de la sabiduría, exigimos una conmoción masiva de un arte que solo ha sido creado para unos pocos, huele a otra forma de fascismo.

Imaginémoslo, un joven etíope ve por primera vez una obra de las dimensiones de La balsa de la Medusa de Géricault, ¿tiene este joven menos recursos que un joven francés estudiante de arte para conmoverse con el Géricault?; el joven francés admirará el Géricault desde un punto de vista formal y exquisito mientras que el joven etíope posiblemente se quede absorto sin llegar a entender el porqué, y es en este preciso instante cuando Géricault ha sido arte y no antes. Entonces, el arte también son “instantes”. El joven francés somos nosotros, nos hemos puesto en su lugar al leer esto, por tanto si Géricault se etiqueta y se cuelga de una pared para esa mirada de los “nuestros” Géricault no debe ser visto. Quiero resucitar a los “otros” y terminar con la falsedad del Arte, falsedad que en su esplendor actual nos traerá la verdad y la justicia, algo que ni el mismo Nietzsche vio venir.

Todo lo codificamos, codificaríamos a Dios si fuese posible. Cogemos el arte como concepto cuadriculado y lo disimulamos con verbosidad, lo destruimos convirtiéndolo en literatura, tanta palabrería que asustaría al más rococó. Podemos acabar con ese concepto que en nuestra generación ya ha perdido todo significado, no creo que a día de hoy “arte” tenga que ver con lo bello y lo agradable o no contrario a esto, si es que alguna vez lo tuvo, para mi es una acción que si no impacta pierde el significado y ya está. No puedo desechar a las grandes mentes del pasado, pero puedo percatarme de que las grandes mentes de mi presente han nacido para destruir la mentira habiéndose engañado muchas veces mucho. Que la mayoría del mundo vive sin arte porque les ha sido restringido por una sociedad elitista es una verdad no reconocida por todos. Picasso confesó que él también podía pintar falsos Picasso(s). ¿Creéis que el arte se puede comprar? ¿El amor posesivo y dependiente es igual que el amor donde cada parte de la pareja se beneficia de forma sana e individual? ¿Se puede comprar el amor? Si, el Arte está vendido, apesta a capitalismo, apesta a humanidad.

A todos aquellos que hayan crecido en el lado de “los otros” les ofrezco la posibilidad de un nuevo arte en base a la destrucción de todo aquel con el que hemos crecido “nosotros”, algo así como lo que ya planteaban los futuristas pero con las agallas que a ellos le hicieron falta sabiendo que el arte es atemporal por lo tanto no hay futuro. Nuestras obras serán nuestros actos, la vida como performance continua, saquemos el arte a la calle, al vertedero, al vagabundo durmiente, los museos son como esa Iglesia que pretende encarcelar la fe. Ya va siendo hora de que superemos el descubrimiento de la Antigüedad Clásica y seamos conscientes de que el ser humano no entendería el significado del verdadero arte ni teniéndolo delante. Si el estadista moderno nació en el Renacimiento, y si, el Renacimiento fue muy de “mira cuantas cosas encontramos tiradas”, ahora vendrá el vengador contemporáneo, reaccionemos violentamente contra todos los artistas, porque ya no tienen sentido para esta sociedad, tu eres artista y yo también, ¿somos astronautas si podemos costearnos un viaje a la Luna? Pues lo mismo.

Quedémonos a solas con la naturaleza y reconciliémonos con los sentidos, es necesario recuperar nuestra animalidad, acabemos con la fama y con el orgullo de un artista que nos ha engañado pues el hombre le debe todo al arte y este ha sido reutilizado de todas las maneras posibles para un fin lucrativo. Creemos una nueva inteligencia empática que sepa comprender su entorno sensorialmente y dejemos atrás a los que todavía creen que la inteligencia es aquella cosa que está sujeta a los intereses productivos y matemáticos, conocer miles de datos, escritores, comidas, películas, pintores, porque eso a la hora de vivir no significa nada. Puedo aceptar que la culpa del elitismo no la tenga el arte sino que esta sea concepto de propiedad capital, pero estoy harta del artista moderno, el pintor de Baudelaire, que necesita proyectar su concepto idealizado de sí mismo a modo de estandarte publicitario. Y después están los teóricos, ellos son los verdaderos realizadores del arte contemporáneo, que han hecho muy bien su trabajo haciéndonos creer que todos somos partícipes y capaces de entenderlo y de acercarnos aun más que antes a él, y después estos amantes post-modernos de la ciencia, burgueses ilustrados nos dejan más tranquilos ahora que podemos entender el arte conceptual, ya me siento mucho mejor, ahora podre observarlo y vomitar teoría sobre esa cosa al mismo tiempo. Pero la realidad es que podría ver a un analfabeto tallar una escultura de un roble utilizando un cortaúñas, así de simple. Igual todos seriamos más felices si tomásemos partido en el arte, pero no es el caso, que se lo digan a los que viven en los vertederos del sistema. Cuando pienso en la necesidad de fe pienso en que esta no se aleja mucho de la necesidad del arte, nadie puede sacarnos la fe interior, esa que tuvo Beethoven cuando ya sordo podía seguir oyendo la música, pero sí que pueden restringirnos nuestro acceso a su interpretación instrumental. Es complicado, pero quiero participar por una vez de la parte de las alcantarillas, la parte que se acerca más al odio que al amor. Parte que envidio porque aun sin saberlo se acerca más a la verdad de “arte”.

De todas las artes existentes una debe ser salvada para consolarnos en nuestra oscura vuelta a la prehistoria, la música que eleva el espíritu y que animaliza nuestra mente, necesitamos ser más animales para entender y no como creemos más humanos. Eso sí, la música del Romanticismo se acerca más a una posible salvación, la de Beethoven especialmente, solo la de él, quien intento eludir las imágenes en su música que no es la imagen de algo; y sí lo es, la imagen del todo, imagen sin imagen. Ninguna filosofía puede hoy en día responder a una música como la de Beethoven que tiene ese tono de la humanidad cuya relación con lo mítico significa el vinculo de la culpa con lo vivo, el destino reservado por la naturaleza. El mismo Adorno siendo también músico escribió sobre el mismo: “de niño pensaba que la Sonata Waldstein representaba igualmente a la palabra Waldstein, que al principio me hizo pensar en la caballeresca entrada de un oscuro bosque (wald). ¿No estaría ahí más cerca de la verdad que cuando más tarde tocaba la pieza de memoria?” “Si soy sincero fue esa magia la que me condujo a conocer la música (…) es donde se me reveló por primera vez; y no al interpretarla”.

Porque los tiempos han cambiado y el gran público ya no cree en esos grandes relatos, en esas grandes obras de arte que decoran los salones de los bienaventurados, el desencanto es la epidemia actual derivada de un conocimiento de la realidad construida desde el poder. ¿Que nos queda? Originalidad, inventar, ingeniar, dicen algunos, pero no se trata de eso, nunca se trato de eso, ni al comienzo ni en el fin del impacto, guerra, depresión, desprogreso, deshumanización, globalización, consumo….son palabras que suelen acompañarnos. Si yo hubiese nacido del lado de los buenos, pero no ha sido así, conozco la desesperanza de cerca y creo en el triunfo de la destrucción, no como castigo sino como sacrificio para un bien mayor y más noble. Si quieres arte haz arte, quieres conmoverte con un buen soneto pues escribe uno malo y llóralo, quieres deleitarte con arte contemporáneo pues saca la cabeza por la ventana y ahí está él, no tienes falta de ir a Arco.

¿Quieres ver un Klimt? No es difícil, tienes calendarios, estuches, camisetas. ¿Qué te conmueve más, ver un Klimt por primera vez o hacer el amor con alguien que deseas y que además lleva ropa interior con grafiados de Klimt? La respuesta no tiene sentido porque la pregunta es absurda, pero cual seria de todos modos. Elige ver el Klimt original o el sexo con algo de Klimt, o el sexo pensando en Klimt, ¿el sexo no es arte? Dos cuerpos que se olvidan de todo y entran en éxtasis. Eso es más que arte, es la vida y si viene acompañada de un Klimt mejor que mejor, pero no, el no pinta nada aquí así que haz el amor y si puedes visita un museo con algún Klimt, y si eres de los que no conocen todavía a Klimt haz el amor y después pinta un Klimt. De todas formas alguien lo hará por ti.

He estado pensando, yo también he leído algunos libros y visto algunas películas como tantos otros y también he sentido cariño por Duchamp en algún momento tortuoso de mi vida; pero oídme, con respeto a la inspiración comprada, supongamos que quiero pintar y que entro en una caverna y al salir de allí regreso hecha un genio a la ciudad, entendiendo que el hombre hace arte porque se atormenta, duda y debe demostrarse a sí mismo y a quienes le rodean que él vale algo. ¿Y si sé que soy un genio? ¿Para qué voy a pintar entonces? Nosotros existimos para crear obras de arte porque a diferencia de otras acciones humanas la ilusión que crea esta debería ser altruista. Pero la gente se está muriendo de hambre y la salva la abstracción y no la aristocracia del cerebro. Entonces, ¿qué puede ser más altruista que sacrificar el arte? Eso y escribir solo en las paredes de los retretes. Además seamos sinceros al artista poco le importa la humanidad, no temamos destruirlo todo sin discutirlo, discutirlo no va a llevar a la sinceridad, y la verdad es que mientras que el arte no esté al alcance de todos no tendrá sentido. Es gracioso pensar el valor del original por encima de la copia cuando lo original es copia de la vida, es gracioso ver a los galeristas, a los críticos, a los artistas, a los consumidores del objeto, a los marchantes, a los intelectuales que se pasean por los museos, es irónico verlos desde la ignorancia primitiva, verlos embriagados por el goce de su poder y autoridad frente a una multitud burra o paleta. Ellos saben conjugar el arte mejor que nadie, saben hablar de arte, hacer arte, saben saber de arte y lo más importante saben vivir del arte. Y mi pregunta es, ¿si el arte puede compararse con el amor en el sentido más platónico de la palabra, esa multitud burra y paleta puede hablar de amor, hacer el amor, saber sobre el amor y vivir del amor? o es necesario que este interés común y necesariamente vital también se trasfigure en una opción solo de unos cuantos. La verdad es que llegados a este punto del camino no creo en los “ser más que…” o “menos que…” ni que algunos nacen en vano y otros son los elegidos. Solo creo que no he hecho nada en este mundo y nada puedo hacer que se acerque a ser llamado arte sin destruir todo lo anterior como única esperanza.

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3 pensamientos en “EL ARTE DEBE ARDER o por qué hace falta buscar en el engaño la propia verdad de la vida.

  1. ”Manifiesto del destruccionismo”, A. Figueiras, 14/04/2013

    Ahora enserio, menudo caos, xD. Comentas un tema que estoy tratando en el trabajo, lo de ”necesitamos ser más animales para entender y no como creemos más humanos” y todo el tema de ”reconciliación con los sentidos”. Me cunde, además, sí que soy de los que piensa, como los anarquistas de antaño, que para construir algo primero hay que destruir. Las grandes obras de arte tienen que ser destructoras antes de abrir caminos a nuevas construcciones, como ya te dije, igual que la resaca tras una noche de borrachera.

  2. ” ”Manifiesto del destruccionismo”, A. Figueiras, 14/04/2013 ” jajajajaaja Todavía no lo he leído pero coincido con Roque jaja Pues sí que te has pasado nena, pero lo leeré inmediatamente ;) esto promete

  3. admiro tu espontaneidad a la hora de escribir; no sé si lo has retocado mucho o poco, pero da la sensación de que dices lo que piensas con facilidad, de forma natural pero ordenadamente. Uno de los mejores párrafos para mí es cuando hablas de Klimt jaja será también porque me gusta mucho. Pero en cualquier caso, aunque hay cosas que matizaría, creo que tienes razón en general. Me quedo con esa idea del arte como mercancía. También estoy harta del arte capitalista, de los super intelectuales del mercado que hacen demagogia con las obras. El arte se puede querer entender, pero “comprensión” no es un término obligado ni inseparable de “arte”. El arte ante todo es para sentirlo, vivirlo!! como el sexo, como el amor que mencionas! Quizás sea repetitiva con Kubrick, pero él opinaba igual, y le decía a Joseph Gelmis: “un camionero de Alabama, cuyos puntos de vista en cualquier otro tema serían extremadamente simplistas, puede escuchar un disco de los Beatles con el mismo grado de apreciación y percepción que un joven intelectual de Cambridge, porque las emociones y el subconsciente de ambos son mucho más parecidos que sus intelectos. El lazo que los une es su reacción emocional subconsciente”. Por eso su cine era ante todo visual y musical. La música… la espiritualidad de la música; sin duda Bach, Beethoven y Wagner pienso que son los más representativos de esto. Pienso que no somos las únicas a las que se nos pone la piel de gallinita, o un lagrimón nos surca la mejilla al escucharlos, y esto no es ser ñoña! Es ser sincera! Jajaja Pues sí, si esto no es la prioridad en el arte, yo soy la primera en ir contigo destruyendo todo aquello que falsamente se presente como tal. La muerte deja paso a la vida, y ese es el lado positivo.

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