Cine/Imagen

La dama de negro

A estas alturas de abril ya queda poco para dar término a la temporada de series, aunque haya algunas que se hagan de rogar como Juego de Tronos, que recién ha estrenado su 3º temporada el pasado lunes. Otra de las continuaciones que se esperaba fue la 2ª temporada de American Horror Story: Asylum. Tras una 1ª temporada en la que Ryan Murphy y Brad Falchuk supieron aterrorizarnos a través de diferentes crímenes ocurridos en el 1120 Westchester place, la 2ª temporada se presentó como algo poco menos que un despropósito. Esta vez el relato se traspasaba a un manicomio de las años 60 regido por la Hemana Jude, una rígida Jessica Lange, al mando de un lugar en el que se mezclan esquizofrénicos, maníacos y psicópatas, con otros variopintos personajes como un médico nazi que experimenta con engendros y que a mitad de temporada recibe la visita de la mismísima Ana Frank, una monja poseída por el demonio, extraterrestres, y un psiquiatra que ayuda a vencer la homosexualidad en su trabajo, mientras despelleja mujeres bajo el nombre de Cara sangrienta en sus horas libres.

En el 7º capítulo de esta temporada, el asilo recibió la visita de una intrigante figura: el Angel de la Muerte, encarnado por Frances Conroy, diabólica sirvienta que ya empezábamos a echar en falta. La Dama de negro asiste a la llamada de aquellos que quieren liberarse de la vida a través de la muerte. Tras la invocación del interesado una elegante señora que lleva riguroso luto y carmín rojo, se dispone a dar el beso de la muerte a su víctima, momento en el que despliega unas grandes alas negras.

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En el primer instante en que una mujer ataviada de esa manera irrumpe en la escena resulta inevitable pensar en la muerte, aunque cierto es que el contexto hizo gran parte de la labor. Esta representación que me resultó tan atractiva me hizo pensar en la iconografía de la muerte. Habitualmente la muerte se representa por medio de un esqueleto vestido con un manto negro de amplia capucha y que porta una guadaña. Si acudimos a la Iconología de Cesare Ripa encontraremos varias posibilidades para la representación de la muerte y cierta explicación al hecho de que porte una guadaña: por lo visto en las Sagradas Escrituras se describe a la muerte portando en la mano izquierda la guadaña y en la derecha una garrocha pues así como la guadaña siega el heno y las hierbas más cortas que crecen cercanas a la tierra, mediante lo cual se representan las gentes pobres, de baja alcurnia y extracción, así también la garrocha se utiliza para derribar de los árboles los frutos y manzanas que crecen en las ramas más altas, que parecen estar seguras y protegidas de todo daño, con lo que vienen a simbolizarse los ricos y los que ostentan los puestos de mayor importancia y dignidad, que se mantienen con todas las comodidades posibles…. No perdona a grandes ni pequeños, ricos ni pobres, puestos de dignidad y supremacía ni personas viles y abyectas, carentes de valor; va segando con su guadaña.

Si rastreamos un poco el cine o la televisión encontraremos esta forma de representación de la muerte en la película que los Monty Python´s  realizaron en 1983 para explicar el sentido de la vida, y que precisamente recibía ese título. La incursión de este personaje dramático en un contexto cómico e hilarante como esta comedia inglesa es algo que hace poco hemos podido ver de nuevo en la serie de animación estadounidense Padre de Familia, en la que la muerte se convierte en un personaje más. Esto es algo que ya ha pasado más veces. De vez en cuando se realizan trabajos en los que la representación de la muerte aparece encarnada en un personaje importante en la narración, como ocurrió en la película de Ingmar Bergman El séptimsello en la que un caballero sueco que regresa de luchar en las Cruzadas en Tierra Santa se encuentra con un caballero vestido de negro que se identifica como la muerte y que viene a llevárselo. El caballero Antonius Blovk le propone jugar una partida de ajedrez que le servirá para obtener respuestas sobre el sentido y propósito de la vida, la muerte y la existencia de dios, y en caso de ganarla le permitirá seguir con vida.

La representación cinematográfica de la muerte que más se acerca a la que me he propuesto analizar es la del Ángel de la Muerte de Guillermo del Toro, una figura de alta estatura y aspecto cadavérico, con unas amplias alas negras, que es la última esperanza para salvar la vida de Hellboy en El ejército dorado. Esta figura del Ángel de la muerte proviene de varias fuentes: la de la figura de Tánatos, una personificación de la muerte no violenta, en la mitología griega, un hombre con alas que se encargaba de cumplir el dictado de las Moiras;  y la  figura del Arcángel Azrael proveniente de la religión islámica -no encuentra su correspondencia en la Biblia, aunque en esta si aparece una referencia a Abaddon, el destructor, el Ángel del Abismo que aparece en el Libro del Apocalipsis-.  Azrael es un arcángel a las órdenes de Dios que presenta la muerte como algo que no debemos temer, pues nos acerca a la paz y la tranquilidad eterna. Este arcángel es descrito en el Islam como un ángel de setenta mil pies de altura y cuatro mil alas, con el cuerpo cubierto de tantos ojos y lenguas como personas hay sobre la tierra. Esta representación explicaría los ojos que plagan as alas del Ángel de la muerte de Hellboy.

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