Espacios

El hogar del héroe

Tout ce qui fait les bois, les rivières où l’air
A place entre ces murs qui croient fermer une chambre
Accourez, cavaliers qui traversez les mers
Je n’ai qu’un toit du ciel, vous aurez de la place.

[Todo lo que hacen los bosques, los ríos o el aire / Cabe entre estos muros que creen cerrar la estancia; /
Acudid, caballeros que atravesáis los mares, / Sólo tengo un techo de cielo, encontraréis lugar.]

Jules Supervielle, Les amis inconnus, pp. 93 y 96

Imaginemos un campo abierto –un valle, por ejemplo– y coloquemos allí cuatro muros, un techo y suelo; formemos un cubo, una entidad espacial. Pongámosle puerta y ventanas; tendremos una casa. Contemos nuestras aventuras a las paredes y comenzará a ser un hogar; el hogar del héroe. Así comienza la aventura en Minecraft, uno de los videojuegos más populares del últimos años y que el 5 de abril alcanzó los 10 millones de copias vendidas solo para ordenador*.

Cuando “nos lanzamos al mundo” de Minecraft –formado, por cierto, de cubos– debemos construir una casa, la cual nos protegerá por las noches y a la que volveremos después de cada expedición. Por esta (o las otras que vayamos construyendo) perderemos horas, intentando hacerlas mejores y enriqueciendo el mundo que habitamos. Sin más fin que una supervivencia cada vez más cómoda el juego se extenderá hasta que nos aburramos.

El videojuego creado por la compañía sueca Mojang adapta la aventura romántica a las nuevas tecnologías y la acerca a todos esos jóvenes que, al menos por un tiempo, se nieguen a salir de sus casas para adentrarse en un mundo virtual que mediante grandes acantilados, montañas, bosques o puestas de sol, les aproxime y haga sentir algo similar a esa impotencia del sentimiento sublime, acentuada por el estado de soledad (en caso de que no se haya elegido modo multijugador) y la depresiva música.

Si Minecraft (por elección nuestra) nos determina a estar solos, aceptaremos este estado e intentaremos llenar ese vacío con la construcción del hogar. Otros videojuegos se enfocan también en esto, la construcción de viviendas (Los Sims, por ejemplo), sin embargo, en Minecraft se reinterpreta ese alter ego que, sin perder su virtud de aventurero adquiere, como se ha dicho, la necesidad de un lugar al que volver.

El hogar se proyecta constantemente en la distancia para ese viajero que ha decido marchar y que, en cualquier lugar donde se encuentre, sabrá que hay un lugar para él, que posee su propia patria y que su búsqueda se sostiene sobre una base inmóvil situada quizás a miles de kilómetros, o cubos. Gilgamesh siempre vuelve a Uruk, cuyas silenciosas murallas reciben también al solitario y pequeño héroe cotidiano.

«¡Y quién fue el que, en otro tiempo, como un viento tempestuoso se alejó de mí?– –que al despedirse exclamó: ¡demasiado tiempo he estado sentado junto a la soledad, allí he desaprendido a callar! ¿Esto –lo has aprendido ahora acaso? […]» (Nietzsche: “El retorno a casa” en Así habló Zaratrusta).

¿Cómo se transforma la casa o la vivienda en hogar y el aventurero en héroe? Contando las historias de un viaje y empleando el espacio como depósito o recuerdo de algo que no tiene por qué haber ocurrido allí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s