Pensamiento

El arte del mal gusto

Kitsch, conocido como el movimiento del mal gusto, del estilo hortera, de la imitación y de lo banal no sólo vuelve a estar actualmente de moda sino que ya desde hace unos años parece que el estilo regresó para quedarse al verse reflejado en diferentes manifestaciones artísticas de indudable éxito. En su origen, sabemos que surgió a raíz de un importante fenómeno social en el siglo XIX, ya que tras el considerable enriquecimiento de la burguesía, nació una oleada de nuevos ricos que partiendo de la vulgaridad se encargaron de hacer ostentación de su riqueza de una forma que sobrepasa la estética del buen gusto, lo kitsch. Del mismo modo hay varias teorías en cuanto al origen de este término, según algunos  viene dado entre 1860 y 1870 cuando los pintores y comerciantes de Múnich querían designar el material artístico barato, como imágenes de baja calidad compradas como souvenirs, Sketch,  por otra parte, en el dialecto Mecklemburgués existía ya el verbo Kitchen, que significa recoger barro en la calle, sin olvidar que otra acepción del mismo verbo hace referencia a trucar muebles para hacerlos antiguos y existe el verbo verkitchen que significa vender a bajo precio.

Siguiendo así su evolución histórica, cabe destacar el considerable éxito que despertó en California en la primera década del siglo XX, cuando el éxito de la industria cinematográfica creó una generación de nuevos ricos emigrantes que trataban de imitar a la nobleza europea comprando títulos y grandes mansiones donde se mezclaban estilos tan dispares como el barroco, el gótico o el rococó muy apreciado en la estética del movimiento, antigüedades chinas, tapices medievales e incluso falsos escudos nobiliarios. Y por supuesto también formó parte de un arte conmemorativo con las dictaduras de Hitler, Stalin o Mussolini. Así, Hermann Broch dice sobre lo Kitsch, que en todos los períodos históricos donde los valores sufren un período de disolución se produce un florecimiento de lo Kitsch.” Las épocas caracterizadas por una pérdida definitiva de valores se apoyan de hecho sobre el mal y un arte que pretende ser su expresión adecuada ha de ser también expresión del mal que actúa en ellas” Lo que explicaría que con la crisis se encuentre tan popularizado ¿Pero hasta que punto nos referimos hoy en día a lo kitsch como algo negativo? El arte Kitsch lo asociamos al consumismo, a lo hortera y lo cursi, al pop-art, al plástico, a la imitación barata, a lo decadente y también al sentimentalismo. Está muy presente con el arte moderno lo que indujo a valorar el arte kitsch como otro tipo de arte y no sólo como el mal gusto en todas sus connotaciones negativas y es relevante destacar que mientras los que cultivan un arte culto encuentran kitsch lo kitsch, los que cultivan lo kitsch no encuentran despreciable el gran arte de los museos, es más consideran que son semejantes a las del gran arte. De este modo, una posible definición positiva de lo Kitsch, era el considerarlo como otra práctica artística que para ennoblecerse y ennoblecer al comprador imita o cita el arte de los museos. Otro punto de vista es el de considerar que lo Kitsch busca en el espectador una reacción pasional, y no desinteresada como ocurre con otro tipo de estilo como es  el minimalismo, su principal contrario. Y es que lo Kitsch a diferencia de otros movimientos artísticos, busca la emotividad del espectador mostrándose a sí mismo. Y en la actualidad se muestra de múltiples formas, ya que está presente en la música, el cine, la moda y por supuesto la decoración.

Hoy en día consideramos Kitsch todo aquel arte del siglo XIX que llamamos Art Pompier, lleno de Odaliscas, desnudos de divinidades clásicas y evocaciones históricas, así como los enanitos de jardín, las estatuillas devocionales, los falsos canales venecianos del casino de las Vegas, figuras de porcelana, estampados multicolores, y es que en el arte Kitsch todo vale, apuestan por todas las mezclas, y consiguen un resultado exagerado y encantador. Actualmente tiene muchos devotos, pero lo que sin duda contribuye a que esté en auge es que cuenta con un número de seguidores de gran fama como son Andy Warhol, indiscutiblemente uno de sus iconos mas reconocibles, los artistas franceses Pierre et Gilles, con sus montajes religiosos y su homoerotismo, y la artista gala Soasig Chamaillard, con sus originales vírgenes. En nuestro país sedujo a la movida madrileña con representantes como Pedro Almodóvar y Alaska y es que lo Kitsch lo encontramos de moda de acuerdo con la afirmación de Raquel Simón, Directora de la Escuela de Decoración de Madrid: “En este momento se encuentra en la cresta de la ola, sobre todo por cierto revival retro. Actualmente, con la vuelta de todo lo ochentero, el kitsch tiene más fuerza que nunca, además permite mezclar estilos porque, aun cuando se están mezclando muchos elementos muy diferentes entre sí, todo encaja“.

Asique si eres de los amantes de lo Kitsch en Madrid, el Museo Cerralbo y el Museo del Romanticismo, en colaboración con la Escuela Madrileña de Decoración , dedican en mayo y junio un ciclo con charlas y visitas guiadas a esta peculiar corriente artística, que cuenta con tantos seguidores incondicionales como detractores.

Anuncios

Un pensamiento en “El arte del mal gusto

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s